domingo, febrero 03, 2019

PITTSBURGH

1
 Gastada, sometida a la silenciosa erosión, llena de ladrillos rotos y de paredes crudas como espaldas, honesta y dura como es, me recibió Pittsburgh.

 ¿Qué gran ciudad no es implacable? Ninguna, por más que lo intentemos y cedamos a la ficción urbanística que gentrifica y convierte los espacios en vastas escenografías.

2
 Pittsburgh está rodeada de colinas llenas de casas. Yo las miraba y no podía dejar de pensar en Caurimare, Cumbres de Curumo, Vista Alegre y Macaracuay, sitios lejanos, muy lejanos de esta enorme ciudad norteamericana, pero que siempre están conmigo, a pesar de todo.

 Pittsburgh es real y no trata de ocultarlo; es cruda y tal vez peligrosa, como una novia loca y armada.

3
 Un día caminaba con Salah y un sujeto en una moto nos pasó por un lado. Cuando vi que hacía el ademán de devolverse, agarré un palo y caminé como si nada. El motorizado pasó y siguió su camino. No sé si era un malandro o no, pero yo vengo de Caracas y no puedo evitar ver maldad en todas las acciones, y más si quien las realiza, anda en moto.

 Los ríos Allegheny y Monongahela se unen y forman el Ohio. La ciudad queda dividida por las aguas y las colinas. De un lado están la densidad de las calles y de los edificios y, del otro, las urbanizaciones llenas de casas. Mi paseo largo y moderado me hizo ver fragmentos de Bello Monte y de La Pastora en Pittsburgh, pura estampa evocadora de Caracas, mi pobre ciudad devorada por las bestias más inextricables que podamos conocer.

4
 Le escribí esto a Enrique: «... El Andy Warhol Museum me gustó. Fui bastante escéptico, pero la verdad verdadera es que salí contento, sobre todo porque todo está pensado para que comprendas la evolución de la obra que, si te pones a ver, no es mucha: cabe en un edificio de 6 pisos. Están exhibidas algunas time capsules y el león disecado que Warhol tenía en la entrada de su oficina.

 Hay partes de su trabajo que se han puesto realmente viejas, como las películas, por ejemplo, o su vocación farandulera. Esas fotos de discotecas y de gente famosa haciendo cosas de gente famosa se pusieron viejas. Igual fue interesante verlas...».

5
 Leí en Alphabet City.

 Ingrid Laubrock me firmó uno de sus discos.

 Los dos conciertos de Claudio Cojaniz fueron poderosos y muy diferentes el uno del otro.

 Conocí gente amable, muy amable, en esa ciudad oxidada tan cercana y tan lejana a la mía.


6
Mensaje de Roberto a Teresa Mulet:

 Hola Tere Tere.

 Mira, hace dos días entré a un Starbucks en Pittsburgh y te vi sentada, leyendo. Me alegré muchísimo, caminé hacia ti y no eras tú. Así que me fui a hacer mi cola para comprar mi café.

 Lo que rescato de ese cuento mínimo y absurdo es que me contenté mucho de verte y de recordarte. Por eso ahorita te escribo.

Un beso grande dondequiera que estés.

 Respuesta de Tere:

 Roberto Roberto, ¡qué alegría me das!

 Sigo lo que escribes, no tan continuamente como quisiera…

 Hace poco pensé en escribirte, saludarte, decirte que te recuerdo con muchísimo cariño… No lo hice.

 Puede ser que el mensaje te llegó en la forma de este mini-cuento-absurdo.

 Parece que hay conexiones que continúan siempre. Estoy viviendo desde enero en Barcelona

 Aquí mis contactos…

 De verdad me encantaría tener ese encuentro inesperadamente-esperado.

 Abrazo ENORME.