domingo, junio 09, 2019

CONVERSACIONES

 Este libro es impresionante en muchos sentidos. Primero te hace pensar sobre su propia naturaleza: se trata de un volumen que recoge varias conversaciones entre un crítico de arte y un artista que tiene una larga e impresionante trayectoria. El crítico pregunta sin contemplaciones, el artista responde, cuenta, razona, expone. El crítico escucha, repregunta y a veces muestra su desacuerdo o le pide al artista que desarrolle una idea determinada. A veces pelean, a veces coinciden, a veces se contradicen, pero, en general, los argumentos se complementan. Cuán importante es el diálogo para un artista. Las ideas no sólo se hacen o se desarrollan en el trabajo, también se hacen en la interlocución con otras personas interesadas.

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 Serra repite cada tanto que su trabajo consiste en definir el espacio.

 La forma, en su caso, define el espacio.

 El espacio con la forma no es igual al espacio sin la forma. Entre ambas posibilidades se construye un lenguaje que subraya las características espaciales del lugar donde se encuentra cada escultura. De ahí que los contextos topográficos, lumínicos, de circulación o de aislamiento tengan tanta importancia en su obra.

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 El lenguaje del material es parte de la obra.

 El lenguaje del equilibrio es parte de la obra.

 El espacio no es un lugar donde ocurren cosas; es un lenguaje.

 La forma es parte del lenguaje.

 El equilibrio es el lenguaje de las proporciones.

 Todos esos lenguajes, para Serra, forman parte de la escultura.

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 A prime object isn't necessarily a work of art. It is an object that breaks the sequence of replicas thar surrounds us every day.

 («Normality as a sequence of replicas» is a great concept).

 A prime object opens a new body of work and materializes a new idea.

 When do ideas (and objects related to that ideas) become replicas? We have to be careful. In a blink we could repeat ourselves.

 Serra says (P.91): «... First we need to agree on what the concept means. It comes from George Kubler, who in The Shape of Time (1962) defines a prime object as a break in a tradition, a historical event without precedent, one that disrupts what he calls the sequence of replicas. It establishes a new order, one of change. In my case the breaks have come with pieces that engage gravity, space, and location...».

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 Otro detalle que me impresiona de estas conversaciones es que la concepción que tiene Serra de la escultura va mucho más allá del minimalismo.

 Por lo general asociamos el minimalismo con la presencia apenas sugerida de un objeto o con su inminente desaparición.

 Cuando pensamos en un objeto minimalista, nos hacemos la idea de algo que se encuentra en un hipotético e incómodo punto intermedio entre el estar y el no estar, entre la nada y el ser.

 Esa noción del objeto tiene mucho de la Gestalt. No hace falta que se muestre toda la estructura porque un fragmento permite intuir su totalidad. A lo largo del libro, Serra se queja de esta manera de abordar la escultura; dice que limita la producción de un objeto independiente y su posible diálogo con el contexto que lo rodea.

 Las esculturas de Serra alteran y redefinen el espacio. Sus formas no fueron diseñadas para ocupar el espacio; fueron diseñadas para dialogar con el espacio. No son piezas a punto de desaparecer o, al contrario: no son piezas cuyas formas sugieran una reciente aparición en el lugar. Son piezas enormes y estilizadas, piezas que en muchos casos contradicen su propia materialidad. Al pensar en la escala y en el material, podríamos reparar en cuán pesadas y sólidas son, y en cuán aferradas al terreno se encuentran, pero resulta que muchas veces sus formas sugieren curvas delicadas, equilibrios precarios y, sobre todo, una comunión exacta y profunda con el lugar donde las instalaron.

 El lugar... El espacio... El espacio es el lugar.

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 En la obra de Serra no hay anécdotas ni sentimentalismos. Hay formas, hitos, volúmenes que alteran el paisaje.

 Una escultura es una marca en el espacio, una seña que transforma una nada en un lugar reconocible. Ése es el detalle esencial: definir un aquí y un ahora. No se trata de diseñar un jardín o una plaza, ni siquiera de resaltar los accidentes topográficos de un sitio o de retocar las formas cambiantes de un paisaje determinado (como hacían los cultores del Land Art). Se trata de crear una definición majestuosa del presente.

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 En este instante pienso en el enorme círculo de metal incrustado en el asfalto del Bronx desde 1970. ¿Quién diría que ese hito oculto debajo de la pesada capa de cotidianidad neowyorkina es una escultura de Richard Serra?

  Esa obra se llama To Encircle Base Plate Hexagram, Right Angles Inverted.