viernes, marzo 02, 2018

MEDIO SOL AMARILLO

 Medio sol amarillo, de Chimamanda Ngozi Adichie, trata sobre la desgracia. 

 Sobre la desgracia que se va apoderando de la normalidad de la vida.

 En Nigeria, en la década de los sesenta del siglo pasado, se gestó un malestar social que se tradujo en la división del país en dos grandes grupos: los del norte, hausas musulmanes, y los del sur, igbós cristianos. La crisis tuvo un primer pico con los dos golpes de estado que llevaron a cabo los militares igbós contra el gobierno de los hausas, a quienes acusaban de corruptos. La respuesta del gobierno fue más allá de la justicia y se tradujo en matanzas que se extendieron por todo el país hasta que la dirección política de los igbós decidió romper con Nigeria y fundar un estado independiente: Biafra.

 Medio sol amarillo trata sobre los años que duró el sueño de esa república mínima, desde su gestación alrededor de mesas plenas de entusiasmo hasta su rendición definitiva en medio del hambre y de la desesperación de la guerra.

 De más está decir que la lectura de este libro ha sido dura para mí, que vivo en un país deshilachado en el que sobra gente que azuza toda clase de odios y que realiza infinitas acciones pavorosas contra el prójimo cada día. 

 De esta novela me impresionó la destreza narrativa de su autora para contar un trozo doloroso de la historia de su país a través de la presentación de las menudencias más pequeñas de la vida. Sí, en este libro leemos escenas pavorosas, pero también leemos sobre la preparación del arroz jollof o de una sopa picante o del garri o del ñame o de los anacardos. Leemos la gran historia a través de la historia pequeña, la de la gente normal, la de las víctimas de toda guerra, la de la gente que trata de mantenerse cuerda y viva a pesar del horror interminable.

 Medio sol amarillo es una advertencia sobre la fragilidad del orden en que vivimos. Orden al que creemos, quién sabe por qué, seguro e inamovible.