martes, octubre 18, 2016

VOLÁTILES

 Tan detestable como paralizante es la intuición de que al público no le interesa tener noticia de obras distintas a las que ya conoce y tiene por suficientes.


****

 La gente que hace cine no habla de los que instalan cámaras ni de los que conectan, desconectan y recogen cables. Igual que los que andan impecables, listos para que los fotografíen, no hablan de quienes les lavan y les planchan las camisas.

 Vivimos en un mundo de cargacables y plancharopas, héroes anónimos.


****

 Los países adquieren preeminencia por las obras que producen sus artistas. Un país que no hace nada por dar a conocer a sus artistas está condenado a la indiferencia.

 La indiferencia duele siempre, pero duele más cuando llegan las calamidades.


****

 Añadir tierra a la tierra, oficio honorable en un jardín.


****

 Educarse para encontrar belleza es más importante que educarse para producirla.


****

 Redacción imprecisa la de los veredictos de los premios literarios, específicamente en el párrafo donde se explica por qué se le otorgó el galardón a una obra determinada.


****

 Sensibles, confundidos, alterados… Así vivimos los reos de la filosofía pirata.


****

 ¿Leemos para algo más que para alimentar nuestras propias opiniones sobre asuntos que discutiremos con gente que tiene sus propias opiniones?


****

 Las virtudes de aquello que consideramos bueno se prueban en medio de las tormentas. ¿Creen Uds. que las bondades de la lectura salen bien libradas en este momento de la vida venezolana?


****

 Reconocer la presencia de la poesía es más importante que intentar producir poesía.

 Reconocer la presencia de la poesía es un arte en sí mismo, un arte sin nombre ni prestigio al que algunos llaman entusiasmo.


****

 He notado que la abstracción que no tiene nada que ver conmigo (y que no me interesa) es aquélla que se asume a sí misma como el resultado de simplificar las formas reconocibles de los objetos reales.

 Me siento cómodo con una abstracción natural, orgánica, que sea así porque es así. La mancha que es mancha, el plano que es plano, el color que es color, el chillido que es chillido, el soplido que es soplido... A eso ni siquiera lo veo como abstracción porque ¿abstracción de qué forma es la mancha de humedad que le sale a un muro? Trabajar así, «aprovechando» el hallazgo (a la manera de Francesco Clemente), observando, integrando las formas orgánicas a un discurso que diseñas en la medida en que lo vas creando, es una manera de trabajar que siento afín a este tiempo frenético y desquiciado en el que hay una suerte de dictadura de las plantillas y de las «plataformas para crear tu propia fotografía o tu propia música o tu propia imagen».


 El símil más pertinente que se me ocurre es el de una conversación. Conversas y usas los hallazgos que se te presentan en la plática para abrir las ramas de la propia charla, para profundizar más en las ideas de los otros, en las ideas propias y en las ideas que surgen con el intercambio de pareceres.