jueves, diciembre 10, 2015

HAY QUE HABLAR DEL HAMBRE EN ESTOS DÍAS

 El resultado de las elecciones del 6 de diciembre es un tema importante, pero el del hambre que puede desatarse en un país con inflación y escasez lo es más. 

 La posibilidad de no tener qué comer en el futuro hizo que mucha gente despertara de la hipnosis chabista. Creo que la sociedad venezolana debe sentarse a meditar sobre esa triste e incómoda verdad. ¿Cómo es posible que tuviéramos que llegar a los extremos que llegamos para que una enorme multitud mesmerizada se diera cuenta de que la embaucaron, la usaron y, por si fuera poco, le arrebataron el sustento? ¿No es un asunto sobre el que deben pronunciarse las instituciones educativas, los medios de comunicación, los gremios organizados y todo ciudadano con dos dedos de frente?

 Si el hambre es lo único que saca a las sociedades del sueño populista, y los políticos opuestos al gobierno sabían que íbamos hacia él (aunque lo adornaran hablando de esperar y de construir una inmensa mayoría de votos), entonces no está de más exigirles a esos mismos políticos que asuman sus responsabilidades, le hablen claro a toda la sociedad venezolana, ofrezcan soluciones y emplacen a los desvencijados mandarines actuales a que contribuyan a resolver sin dilaciones el más delicado de los asuntos, el que puede hacer que se esparzan formas del horror aún desconocidas por nosotros.