lunes, mayo 19, 2014

A.R. Penck: Rinoceronte
 Cuando oigan que alguien dice «porque más pronto que tarde» es que fracasamos.

 Cuando oigan que alguien dice que «no debemos convertirnos en aquello que combatimos» es que fracasamos.

 Cuando oigan que alguien repite la oración «hay que organizarse» es que fracasamos.

 Cuando oigan que alguien dice algo sobre «la luz al final del túnel» fracasamos.

 Cuando oigan que alguien propone «introducir el caso ante las autoridades competentes» es que fracasamos.

 Cuando oigan que alguien dice «la oposición no ha hecho sino crecer» es que fracasamos.

 Cuando oigan que alguien sentencia «a pesar de todo, hay que sentarse a dialogar», fracasamos.

 Cuando oigan que alguien dice «tenemos que hacer algo» es que fracasamos.

 Cuando alguien dice algo sobre la brutalidad de los mandarines es que fracasamos.

 Cuando oigan que alguien pronuncia o escribe la palabra «polarización», fracasamos.

 Cuando oigan que alguien repite una y otra vez la palabra «inconstitucional» es que fracasamos.

 Cuando llaman a un abogado «constitucionalista» para tratar cualquier asunto es que fracasamos.

 Cuando alguien dice que «hay que esperar a que la gente se desencante de esto», fracasamos.

 Cuando alguien dice cualquier cosa y remata con «de lado y lado» es que fracasamos.

 Cuando alguien repite «no hay estado de derecho» es que fracasamos.

 Cuando oigan a alguien diciendo que «tenemos que buscar otras formas de lucha» es que fracasamos.

 Cuando alguien apunta que «este no es el país que queremos» volvimos a fracasar.

 Cuando alguien propone «que todos somos hermanos y que debemos unirnos» es que fracasamos.

 Cuando alguien muy cercano les diga «estoy buscando opciones en otro lado», ya saben que fracasamos.

 Cuando alguien habla sobre «la comunidad internacional», fracasamos.

 Cuando alguien habla del «palo a la lámpara» o del «trapo rojo» es que fracasamos.

 Cuando alguien manifiesta «estamos mal, pero podemos estar peor» es que fracasamos.

 Cuando alguien sale con que «esto no es una dictadura, sino una autoritarismo con ropaje democrático», fracasamos.

 Cuando alguien menciona la existencia de una «agenda de la violencia», fracasamos. 

 Cuando alguien canta «yo me quedo en Venezuela porque soy optimista» fracasamos.

 Cuando se usa «imperio» por «Estados Unidos», fracasamos.

 Cuando alguien discute la importancia o no de «tener bolas» en el ejercicio de la política es que fracasamos.

 Cuando alguien dice algo sobre «militares institucionalistas», fracasamos.

 Cuando alguien dice que «hay que sentarse a ver cómo se comen entre ellos», fracasamos.

 Cuando alguien repite que al gobierno «se le cayó la careta democrática» es que fracasamos.   

 Cuando alguien pronuncia o escribe la palabra «tolerancia» nos encontramos ante otro fracaso.

 Cuando alguien dice «todavía no hemos aprendido nada» es que fracasamos.   

 Cuando alguien, a estas alturas, habla de que «hay que subir cerros», fracasamos.

 Cuando alguien habla de «guarimbas» y las opone a «barricadas» es que fracasamos.

 Cuando alguien habla de «lo social» para arriba y de «lo social» para abajo, es que fracasamos.

 Cuando alguien dice que lo que ocurre en Venezuela es «incomprensible», fracasamos.

 Cuando alguien habla de «la derecha» y de «la izquierda» es que fracasamos.

 Cuando alguien suspira y dice «por lo menos estamos vivos», volvimos a fracasar.