jueves, abril 03, 2014

LA SOLEDAD DE LOS SOLOS

Chacao; 30 de marzo de 2014
    Uno de los detalles más rudos de estos días es darse cuenta de lo solos que estamos, de lo difícil que resulta mantener conversaciones en las que reine la cordura a pesar de la diversidad de opiniones que nos producen los eventos de este largo mes y medio.

  Las diferencias más pronunciadas se encuentran entre quienes creen que todo lo que ha ocurrido se debe a una suerte de locura colectiva, de un extremismo impaciente que decidió embarcarse en una sedición contra un gobierno mañoso, y quienes creemos que todo tiene un límite, que las cosas marchan demasiado mal en Venezuela porque al país lo conduce una cáfila de mediocres que lo mantiene arruinado y en una situación de dependencia ideológica con ese alambique de desgracias que es la Cuba castrista.

  Duele no poder conversar sobre esto con serenidad. Apenas planteas tus puntos de vista, te dejan hablando solo, te dan la espalda y siguen despotricando de las protestas callejeras y reprochándote de manera indirecta que las apoyes, como si los muertos, los heridos, los apresados y vejados no te dolieran ni te produjeran profunda indignación.

  Esas discrepancias son muestras de las diferencias que mellan la unidad opositora y que no tendrían nada de particular, si la situación venezolana no fuera tan grave.

  ¿No se supone que ante la violencia desembozada que ha desplegado el gobierno, las violaciones a los derechos humanos, la censura y el desprecio a la voluntad de los electores que puede advertirse tanto en las encarcelaciones de los alcaldes de San Cristóbal y San Diego como en el veto a María Corina Machado para seguir ejerciendo su diputación en la Asamblea Nacional, deberíamos estar unidos y buscar entre todos un acuerdo que nos permita ser más eficaces contra los gorilas?

  En el bando de los demócratas hay un grupo que no acepta otras formas de lucha que no sean las del voto y las de la atildada contemporización con el verdugo. No les importa que las elecciones estén plagadas de irregularidades ni que los agentes del gobierno ejecuten todas las trampas habidas y por haber porque para estos demócratas es más importante  que los vean portándose bien que alcanzar la victoria. A su actitud le añaden el agravante de creer que están haciendo alta política y que gracias a sus buenos oficios se llega a un tipo de paz republicana que, en realidad, no es tal paz republicana, sino algo que sirve de bozal contra la inconformidad, de chantaje contra el que se queja, de aplacador contra el que cree que las cosas van muy mal y que hay que corregirlas. A estos personajes se les olvida que la libertad y la democracia no las regalan, que para conquistarlas hay que sacrificarse y, a veces, hasta hacer cosas que no son muy gratas que digamos.

  En lo que sí tienen razón estos amigos severos es en el tema de aumentar
nuestro número, en buscar la manera de rebanarle gente al chabismo. Eso sí: sin dorarle la píldora, sin necedades, sin dejar de ser quienes somos ni ofrecer lo que no tenemos ni tendremos, dado el desastre económico en que nos encontramos. El chabismo ha sido objeto de un proceso continuo de lavado mental que lo ha convertido, antes que nada, en un robot pedigüeño, en un receptor de regalos y halagos sin límites. Así que lo único que tenemos que ofrecer es esto que somos y que deberíamos empezar a limar para convertirlo en algo serio y duradero.
R.E.M. Torre Británica, Altamira; febrero de 2014
  ¿Qué hacemos entonces: seguimos así, divididos, rumorando unos de otros en los pasillos o nos juntamos y discutimos a viva voz de una vez? Porque, permítanme acotar que solos o divididos (que para el caso es lo mismo) no vamos a ninguna parte. El camino que tenemos en frente es largo y pedregoso.