jueves, marzo 27, 2014

REFUGIO

  Esta noche mi casa luce llena de humo otra vez. Sin embargo, no estoy. Me encuentro en las profundidades silenciosas de los océanos, mirando el paisaje desde la ventana principal del Nautilus.

 Sí. He vuelto a Veinte mil leguas de viaje submarino mientras rocian de odio mi calle.

  A este lugar no llegan los vahos que irritan ni los intentos desaforados de los mandarines por hacerme desistir de aquello que considero correcto.

  Aquí, al cobijo de una prodigiosa máquina imaginaria, estaré durante unos cuantos días ocupándome de mí mismo y de mi imaginación.

  Ese es mi muro inexpugnable.

  Mi hogar.