viernes, marzo 21, 2014

RECAPITULEMOS

  En estos días resulta imposible cambiar de tema. Nada de lo que hagamos nos distrae de nuestra gran preocupación. El amparo momentáneo de las pequeñas tareas no aplaca a la piraña que nos muerde las entrañas.

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  En las calles muere gente, seres humanos, vidas jóvenes, afiebradas, hambrientas de belleza. Se sacrifican porque están hartos del mareo, de la promesa de un futuro que no llega, mientras el hoy se torna cada vez más grotesco.

  Eso y nada más que eso debería ser suficiente para acompañarlos y ayudarlos en su lucha.


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  El pacifismopacifista nos pide que nos esperemos hasta las próximas elecciones, como si pudiera garantizarnos que serán limpias y justas o como si, por el solo hecho de quererlo, serán así, limpias y justas.

  El pacifismopacifista pide que trabajemos para crear una mayoría que asegure la paz y la estabilidad de la república. Díganselo a los miembros de los escuadrones motorizados que entraron hace dos días a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela y amenazaron a los estudiantes y los golpearon y los dejaron en ropa interior.

  El pacifismopacifista nos pide que trabajemos para crear una mayoría como si la democracia tratara sobre engordar encuestas.

  El pacifismopacifista pretende que confundamos no hacer nada (o hacer tonterías simbólicas) con ser pacíficos.


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  Diálogo no es (como dice Alfredo Escalante) muela y mareo.

  «Muela y mareo» es lo que aplican los mandarines cuando quieren ganar tiempo.

  «Muela y mareo» es lo que se ve en televisión mientras las calles se asfixian.

  «Muela y mareo» es lo que se oye como justificación a todos los horrores que prodigan los mandarines y sus ayudantes.

  «Muela y mareo», tiros en la cabeza, rociado de gases, planazos, perdigonazos, manguerazos, culatazos, métodos mandarines de diálogo.

  «Muela y mareo» es lo que quieren aplicar los mandarines en la versión 2014 de la mesa de negociación y acuerdos de 2002.