jueves, octubre 17, 2013

NUBIUM SWIMTRIP

  En estos días oigo con atención Nubium Swimtrip, el tercer trabajo del cuarteto sueco Tonbruket.

  Con los dos discos anteriores me preguntaba por la identidad de su música, por la fusión de distintos géneros musicales, por la coexistencia, en cada pieza, de estructuras y detalles provenientes del rock progresivo, el jazz, la música electrónica, el ambient, el lounge, el folk... Con Nubium Swimtrip me pregunto lo mismo, pero ya no me importan tanto las respuestas. Creo que la capacidad de fusionar géneros que tienen estos tipos ha alcanzado un punto de madurez y de precisión que hace que ya no importe que en tal o cual tramo del disco, resuenen trozos de Led Zeppelin o de Pink Floyd o de Depeche Mode o de Brian Eno o del Miles Davis de Bitches Brew, porque ya el lenguaje musical apunta hacia algo propio que, para mí, es cada vez más denso y oscuro.

  La fusión de la que hace gala el cuarteto, toma los recursos musicales que necesita de cada género para poner frente a los oyentes unos sibilinos y contundentes paisajes sonoros, una música que los hace transitar de manera fugaz por sus memorias para luego llevarlos, sin importarle lo que piense o diga nadie, hacia territorios que necesitan algo parecido a un nuevo nombre, una nueva clasificación. Tonbruket está más allá del jazz, más allá del pop, más allá de la electrónica, más allá del rock duro, más allá de la propia fusión, más allá de todo cuanto nos gusta y creemos conocer.

  Lo interesante es que el cuarteto llega a esta sonoridad no solo siguiendo el camino que alguna vez abriera el trío de Esbjörn Svensson, sino a través del ejercicio riguroso de la composición, del diseño de estructuras lo suficientemente abiertas y variadas como para que cada miembro de la agrupación las intervenga tanto en la interpretación en vivo como en la postproducción en el estudio. En ese aspecto resalta la labor de Johan Lindström, el guitarrista del grupo, compositor de casi todos los temas y vértice mayor en la identidad sonora de la banda con sus diferentes guitarras y con los distintos estilos que logra desarrollar con ellas, y que van desde la sonoridad polvorienta de la música country hasta el sonido athereminado de la pedal steel guitar.

    La comunión guitarra-teclados es el núcleo sonoro de Tonbruket desde su primer disco, núcleo al que, aparte del contrabajo y la batería, se le han añadido un violín, un acordeón y toda suerte de distorsiones y efectos hasta que, en este tercer disco se le suma una nyckelharpa, un instrumento de cuerdas semejante a una zanfona que se utiliza en el folk sueco, y que le da a la pieza en la que aparece una sonoridad oriental. 

  Nubium Swimtrip es un disco para pensar en lo poderosa que es la música, para meditar sobre las veces que hemos denigrado de estilos a los que nadie, antes de Tonbruket, había tomado como materia prima para producir arte de verdad.

Tonbruket:

  Dan Berglund: contrabajo.
  Martin Hederos: piano, teclados, violin.
  Johan Lindström: guitarras, teclados, piano.
  Andreas Werliin: batería y percusión.
  Magnus Holmström: Nyckelharpa en «Liga». 

Nubium Swimtrip; ACT, 2013