viernes, febrero 01, 2013

LOS 7000 DE BEUYS

 En 1982, en el marco de Documenta 7, Beuys presentó un complejo y ambicioso proyecto titulado 7000 Robles. Se trataba de una intervención urbana que consistía en la siembra de siete mil árboles (robles de distintas variedades) en varias ciudades del mundo. Como no se podían sembrar siete mil árboles de una sola vez (recuerden que hacerlo supone superar una burocracia urbanístico-ambiental con mil cabezas y pocos recursos económicos), el artista propuso la instalación de unos monolitos de basalto, de un metro veinte centímetros cada uno, que sirvieran como marcadores de los puntos donde se sembrarían en un futuro cercano los robles.

 Para Beuys un árbol es una escultura viviente, una estructura natural, un símbolo del poder restaurador de la naturaleza que, al usarse en un proyecto como el de los 7000 Robles, queda convertido en un readymade vivo que expresa la importancia del arte en la regeneración y mantenimiento de la vida sobre el planeta y en el bienestar de la sociedad.  

 Cada roble se plantaría junto a un monolito. El árbol crecería a su ritmo, con lenta e implacable belleza. Quien pasara a su lado, observaría el contraste entre la piedra y el árbol, entre lo vivo y lo inanimado, entre el ser vivo que crece y la roca que permanece intacta. La disposición original que Beuys diseñó se ha venido cumpliendo por etapas desde 1982. Todos los robles apuntan a un roble inicial plantado por el propio artista en Kassel, Alemania. Las calles de Nueva York, Kassel y Berlín en las que aún no se han sembrado los robles, tienen sus monolitos de basalto, erguidos y listos para acompañar a los árboles cuando los siembren.

 Quien crea que la importancia de este proyecto se limita a sus implicaciones ecológicas, se equivoca. En el gesto de plantar siete mil árboles (¡siete mil readymades!) confluyen todas las ideas que Beuys desarrolló durante décadas: el arte como herramienta de sanación, la escultura social, la política como extensión del arte… Al contrario de lo que a simple vista parece, el proyecto de los 7000 Robles incomoda. A pesar del dinamismo y de la constante prosperidad de las ciudades que escogió Beuys para colocar sus árboles, el hecho de haberlas escogido, nos habla de que se trata de ciudades en las que viven sociedades «enfermas», deshumanizadas, adictas al movimiento y a aquello que más las enferma: un exceso de falso bienestar que, además, les impide ver lo que les falta: aire, salud, belleza, árboles, amor, vida.

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