miércoles, julio 11, 2012

COSAS QUE HAY QUE INVENTAR (o patafísica para la vida) 

Un programa en Televisión Española de cotilleo filosófico.

Una barbería donde solo corten patillas.

Una onomatopeya para los suspiros.

Una señal de tránsito para avisar que hay idiotas atravesados en la vía.

Un crucigrama en Braille.

Unos pantalones para dormir parados. 

Una peluca de vellos nasales.

Una fórmula para que los niños se duerman y sus padres puedan jugar a la lucha libre sin que nadie los moleste.

Una máquina para decir verdades incómodas.

Una cámara fotográfica que elimina del cuadro al tonto que siempre cierra los ojos.

Un rollo perpetuo de papel sanitario.

Un método sin imágenes para explicar cómo se hace el nudo de corbata «Príncipe Alberto».

Una próstata de acero inoxidable.

Una burka transparente.

Un GPS con la voz de Camarón de la Isla.

Una vacuna para que los libros no contraigan hongos ni polillas.

Un lápiz que no pierda la punta nunca.

Un twitter para uno mismo.

Una pastilla-libreta que sirva para «anotar» sabores con sabores.

Un camafeo para guardar las chuletas que nos salvaron la vida.

Un pañal de silencio para incontinentes verbales.

Una botella de dos litros de cicuta marca Sócrates.

Un rímel para gatos.

Un guayuco-fomentera para el indio que emigra en otoño e invierno.

Un vaso de whisky con un temario de conversaciones impreso en su superficie.

Un repelente para espantar vendedores de bisutería en la playa.

Una fábrica de coletos llamada Reveron’s Mop Factory.

Un robot de aguacate.

Un Rólex rodeado de alambres y púas de acero.

Una moneda llamada «El Montejo» para comprar y vender libros de poesía.

Una corbata-Ipod de 160 G.

Una línea de zapatos con groserías impresas en árabe.

Un desodorante marca AntiStradivarius.

Una almohada que grabe los sueños.

Un recipiente para guardar muestras de nubes.

Una T de cobre que suene como un theremín.

Un cuento donde  aparezcan una iguana y un soplete.

Un tatuaje para el bozo que diga «tu bigote comienza aquí».

Una literatura equivalente a la música de Tonbruket.

Una torre hecha con tres mil quinientas máquinas de hacer raspados.

Una ouija con Google.

Un detector de piojos.

Un par de zapatos de suelas intercambiables.

Un servicio de barberos a domicilio.

Un repelente contra los vampiros psíquicos.

Un tinte de pelo color blanco.

Un chorizo con forma de chocolate.

Una calculadora con una tecla para mentarle la madre a la junta de condominio después de anotar cada guarismo.

Un concierto para chancletas y orquesta (para que Dudi lo estrene en Berlín).

Un espejo con memoria RAM.

Una amnesia selectiva para borrar malos recuerdos.

Una marca de ropa para niños que se llame Telémaco.

Una vacuna contra los estafadores culturales.

Un jarabe de hueso contra la tos de perro.

Un pijama de Papageno.

Un perfume con olor a tierra.

Un escapulario con la efigie de Ernest Borgnine.

Un parche transparente para cubrirse un ojo (sano).

Unas medias irrompibles.

Una biblioteca empotrada a un inodoro.

Un banco-bar.

Un atlas universal de groserías disponible en ITunes.

Un caracol con forma de escalera.

Un programa de radio que comience y termine con una cita a Séneca.