martes, diciembre 20, 2011

MIRAR EL TECHO
Por aquí me encuentro bien, trabajando, mirando el techo e investigando sobre asuntos que dan muy pocos réditos en este planeta gobernado por expertos en hacer ruido. Lo bueno de dedicarse a mirar el techo es que, después de pasado un tiempo, te das cuenta de que tienes bastante información en tu cabeza como para hacer algo distinto: dibujar en el aire, escribir un cuento o una crónica, ofrecer nuevos datos en tus clases, conversar con tus amigos, insultar a la gente que te quiere mal... Mirar el techo tiene su encanto siempre y cuando uno evite volverse adicto a las musarañas.

Observo el panorama, me dan ganas de llorar o de salir corriendo desnudo, pero me mantengo circunspecto, mirando el techo.

Ya habrá días mejores. Mientras tanto preparémonos para todo: para lo mejor y para lo más extraño que pueda ocurrirnos en estas fechas.

2 comentarios:

Omar dijo...

Y luego no falta quien diga que eso de mirar al techo no tiene su utilidad, Roberto. Buena reflexión.

Un saludo tuyero pero desde Chile.

Oriette D'Angelo dijo...

''Mirar el techo tiene su encanto siempre y cuando uno evite volverse adicto a las musarañas''

Genial, Roberto.

¡Feliz navidad y feliz mirada de techo para ti!

Un abrazo