jueves, diciembre 15, 2011

EL PADRE
Tienes dos hijos por los que soportas la ceniza de los volcanes, el barro y los truenos de estas playas inhóspitas. Lo más difícil de la vida con tus hijos es explicarles por qué en un mundo sin honor debemos ser honorables y bogar una y diez mil veces contra la corriente llena de coágulos.

Tus hijos aún no te preguntan por qué somos así, raros, extraños, extranjeros, en la porción de tierra que suponemos nuestra. Cuando llegue el momento, deberás decirles que no somos raros, que raro es el mundo que se rindió a la falta de hidalguía, a la estulticia, a la necedad, a la inmediatez. Esperemos que te crean y que sigan siempre el camino escondido que se abre, estrecho, entre las breñas de la adulación y del fanatismo, y que lo sigan hasta que lleguen adonde ellos quieran llegar.

Tienes dos hijos y ahora no ves lo importante que eres para ellos. Quizás los accidentes de cada día te impidan entenderlo, pero ten la seguridad de que la voz que tendrán sus respectivos guías interiores será la tuya, y esa voz les hablará, cuando tú ya no estés, en cada encrucijada que les espere en el futuro.

Tú eres el responsable de enseñarles que la vida trata menos sobre la felicidad que sobre permanecer alertas.

Tú eres el responsable de mostrarles que el amor, el respeto, la fe, la honra y todo lo invisible pesan tanto o más que lo visible.  

Tienes dos hijos. Sé serio. Sé feliz.