martes, octubre 11, 2011

ESCRIBIR
Sandro Chia: Bacchus; óleo sobre cartón; 2002.
Escribir horada la capa terrosa que todos llevamos por dentro y cuyo nombre ignoro.

(Los últimos días han sido de cemento, sin creación de planetas que valgan la pena).

Escribir altera el reloj de nuestras vidas. Encerrarnos en otras horas, en otros minutos, nos pone fuera de este mundo. Cuando regresamos, venimos con los bolsillos cargados de piedras.

Escribir es un oficio degradado en estos tiempos; degradado a pasatiempo, a deporte, a divertimento social, a genialidad de vagos, a ocurrencia de freaks...

Escribir rompe, rasga, muele algo que no sabemos qué es, pero romperlo, rasgarlo y molerlo nos produce un placer indescriptible (aunque quedemos vacíos y tristes).

Escribir nos hace vernos grandes por el solo hecho de encerrarnos demasiadas horas en nosotros mismos. (Onán y sus amigos).