miércoles, marzo 23, 2011

RISTRA
Estamos en un momento raro y convulso.

Tal vez sea hora de contradecir a Marilyn Manson y proponer que no es que en esta época hay más recursos para documentar la barbarie y las desgracias, sino que hay más barbarie y desgracias juntas que antes. Si no lo creen, repasen los desastres de estos días.

Un terremoto.

Un maremoto.

Cuatro reactores nucleares con las paredes agrietadas y a punto de caramelo.

Un dictador desfigurado por el mal y las cirugías plásticas ordena bombardear a sus paisanos que no lo quieren como gobernante.

Los gobiernos de ocho o nueve países deciden bombardear al país cuyo dictador desfigurado por el mal y las cirugías plásticas arrasará con todo, si no lo dejan gobernar hasta el final de los tiempos.

Unos estudiantes en quienes se funden la ingenuidad y el coraje, se cosen las bocas para acentuar la huelga de hambre que llevan a cabo desde hace veintitantos días.

La AH1N1 contraataca.

Una bomba estalla en Jerusalén y mata y hiere a un montón de personas.

Y todo en siete u ocho días.

Es mucho y sabemos que de aquí a la próxima semana, habrá más.

Apretémonos los pantalones, soportemos el peso de la adversidad y pensemos en lo frágil y triste de nuestra condición.