lunes, marzo 14, 2011

ESTE ES EL LIBRO QUE ME ACOMPAÑA EN ESTOS DÍAS
He aquí mis impresiones a vuelo de pájaro...

Lo que más me interesó de esta novela fue su dimensión política. Como trata sobre una conspiración para asesinar a Nelson Mandela, se imaginarán ustedes la cantidad de reflexiones que trae sobre la vida en Sudáfrica, sobre la vergüenza que significó el Apartheid, sobre el proceso de cambios que se inició en ese país a comienzos de la década de los noventa del siglo pasado... Desde este punto de vista, La leona blanca tiene páginas impecables en las que quedas conmovido y reflexionando sobre lo fácil que es hablar de derechos humanos, orden y garantías en países organizados en los que todo parece aséptico.

Como al sicario que contratan lo entrenan en Suecia, parte de la acción de la novela ocurre en los predios del teniente Kurt Wallander, ese héroe gordo y cuarentón, tan sagaz como atormentado, que, como buen detective, no deja de buscar pistas ni de seguir a su presa hasta que la acorrala y logra vencerla.

Justamente, lo mejor de los episodios en Ystad, Estocolmo y otros distritos del país nórdico, es la constante pregunta que se hacen Wallander y sus compañeros sobre cómo es posible que exista gente capaz de cometer crímenes tan atroces como comete el entrenador de sicarios en Suecia, crímenes que si los ves en detalle, parecieron producirse no sólo por la crueldad del asesino, sino por la ingenuidad, poca precaución y hasta necedad de las víctimas suecas, que creían que todo el mundo era igual a ellas: asépticas, buenas personas, celosas cumplidoras de la ley, respetuosas del vecino, etcétera, etcétera.

Si en los episodios que transcurren en Suecia, Henning Mankell nos entrega lo mejor de su pericia para narrar hechos sangrientos, para mezclar el thriller policial con las peripecias de las novelas de espías y las reflexiones de un inspector que se pregunta por la naturaleza del mal en el mundo contemporáneo, en los capítulos que transcurren en Sudáfrica, el autor nos entrega los detalles de una conjura que pretende crear un caos para que los blancos boers  mantengan sus privilegios en medio de una sociedad que decidió cambiar para mejor.

En resumen: La leona blanca es dos novelas atadas con hilos muy delgados que, en ocasiones, se hacen muy muy delgados y hasta se rompen dada la truculencia de algunos hechos y la presentación un tanto estereotipada, sobretodo, de los delincuentes internacionales y de los cerebros de la conspiración contra el proceso de cambios que lideraron Frederick De Klerk y Nelson Mandela.

Sea como sea, pasé horas de felicidad encerrado en este estupendo libro.