martes, enero 11, 2011

PROPÓSITOS Y DESEOS
Somos polígonos y algunas de nuestras aristas son más agradables que otras. Tres o cuatro de nuestras caras les gustan a una o a dos personas. Las caras que no les gustan a esas mismas personas, quizás les agraden a otras y así pasa la vida y así es todo en este mundo: la gente, los libros, las piezas musicales, los cuadros...

Hago esa aclaratoria porque quiero hablar sobre mis cuatro o cinco propósitos de año nuevo y no espero que esos propósitos les agraden o les interesen a todo el mundo. Veamos:

1) En algún momento espero poder escribir algo sobre los chinos que caminan por Chacao. Para quienes no se hayan dado cuenta o no los hayan visto, el Municipio Chacao está lleno de asiáticos. Se ve que no llevan mucho tiempo entre nosotros y que son ejecutivos o ingenieros que trabajan en compañías trasnacionales recién llegadas a este país. Cada vez que los veo por la plaza Altamira o comprando en uno de los tantos Farmatodos que abundan por doquier, me provoca preguntarles sobre sus actividades: qué hacen, qué comen, qué leen... Porque si algo tiene la población asiática que vive en mi país es que, salvo en lo gastronómico, su presencia no se siente. Aquí no tenemos teatros chinos ni ópera china, ni desfiles con dragones y fuegos artificiales. Tampoco sabemos nada de escritores, cantantes, artistas chinos, japoneses, coreanos, etcétera, etcétera. Lo más cercano al arte oriental que tenemos a nuestro alcance (aparte de la colección de jarrones de cerámica que había y no sé si todavía hay, en el Museo de Bellas Artes de Caracas) se encuentra en el mercado de los domingos en el Club Chino de El Bosque y en los dragones de concreto que custodian las puertas de sus restaurantes.

Las distintas olas de inmigrantes que han venido a Venezuela han dejado su impronta en la arquitectura, en la comida, en los modos de hacer y decir de los venezolanos. Sería interesante registrar lo que dejen a su paso estos orientales que vienen a trabajar en empresas petroleras y gasíferas, si es que les interesa dejar y compartir algo con nosotros.

2) Quisiera ir a Harlem un domingo del año que comienza, y entrar a una iglesia donde se esté celebrando un oficio religioso con órgano, coro de Gospel y todo. Me encantaría ver a las señoras bien vestidas y arregladas gritando «Praise the Lord» cada vez que el Pastor le diga algo potente a su rebaño. Ésa será una experiencia que habrá que vivir para contarla en detalle.

3) Durante este año me encantaría volver a dibujar. Con el dibujo me pasó algo extraño: un día me abandonaron las imágenes o me atacó una extraña forma de ceguera que me impide ver las imágenes que antes veía con toda nitidez en mi cabeza. Espero volver a ver dentro de mí algún día. Y si es en estos próximos doce meses, mejor.

4) Dado el pantano económico en que nos movemos y al desmesurado apetito lector de mis contemporáneos, no creo que tenga mucho sentido publicar un libro de cuentos repletos de historias negras. Sin embargo, la incertidumbre monetaria unida a las cosas que quiero hacer en la vida, me llevan a asumir como propósito el dejarme llevar por las mareas a ver adónde me llevan. Si hay libro, chévere. Si no, ni modo. Mis gavetas están llenas de proyectos que algún día se concretarán.

5) Este año quiero releer El Quijote, escribir un ensayo sobre los grabados de Max Beckmann y Georg Grosz, comprar discos de Ken Vandermark, evaluar si vale la pena o no adquirir una tableta digital y pasar unos días en Margarita junto a mi familia.

6) A pesar del inmenso fastidio que me da, debo ir al médico. Es hora de ver cómo estoy y de oír discursos sobre el colesterol, los triglicéridos y la importancia del ejercicio físico.

Ya veremos cuánto de todo esto podré cumplir en los próximos doce meses.