lunes, diciembre 06, 2010

LAS AGUAS MALDITAS
Las lluvias de las últimas mil semanas han traído muerte y destrucción.

Sí: vacas ahogadas junto a triciclos.

Con el horror que baja del cielo corre otra desgracia: la de la gente que se queda sin casa ni herramientas ni ropa ni vida, y tiene que pasar noches de años enteros en lugares donde la caridad se mezcla con el desorden. Es eso o morir dormido debajo de un cerro que ruge mientras se cae.

Estas aguas sólo benefician a quienes desean convertir en animales a los hombres, a quienes desean disolver las ideas de ciudad y de ciudadano que, mal que bien, hemos ido construyendo a lo largo de los siglos.

Estas aguas se avienen a la perfección a los planes de quienes se imaginan que un país es un campo de damnificados.

Estas aguas están malditas. Son las aguas del mal.