domingo, diciembre 19, 2010

LA MÚSICA ES LA VIDA
Éstos son los dos o tres nombres que me han acompañado, sorprendido y conmovido durante este difícil y raro 2010.
DENNIS GONZÁLEZ
Este año conocí la música de este soberbio multinstrumentista texano que se mueve con soltura entre el jazz y el free jazz con sus trompetas a cuestas. Sus grupos NY Quartet, New DallasOrleanssippi y Yells At Eels son la concreción de su deseo de integrar músicas de distintas procedencias. Yells At Eels (el cuarteto en el que participan dos de sus hijos) es muy importante para mí porque representa el eslabón que une las músicas que oigo con más frecuencia en mi Ipod.

Si algún día entran en su página, se darán cuenta de que hablamos de alguien que además de músico, es poeta, artista visual, productor discográfico, educador, locutor de radio y Evangélico. Todo un personaje. 
Yo tengo tres de sus discos: Namesake, The Great Bydgoszcz Concert y NY Midnight Suite.

Ilimitado lomito sonoro.

THE FINAL FRONTIER
El disco nuevo de Iron Maiden es una obra maestra; tiene esa extraña mezcla de rudeza y melancolía que sólo pueden alcanzar los artistas seguros de sí mismos y en plena madurez.

Cuando lo tuve por primera vez en mis manos, pensé que sería un buen álbum, que lo disfrutaría, que me mandaría a la biblioteca, a estudiar; que pronto lo tararearía de arriba a abajo y que me haría muy feliz. Todo eso sucedió, pero mis espectativas fueron desbordadas. The final frontier resultó un disco descomunal, lleno de canciones largas y complejas en las que se concretan guiños a la historia musical de la propia banda, a la ciencia ficción, a la literatura y a la mitología inglesa.

Si por algo hay que brindar al final de 2010 es porque Iron Maiden nos conmovió con una obra de arte, cosa que no se estila en esta época.

VIJAY YYER
El año pasado este pianista produjo Historicity, un disco en formación de trío que me dejó boquiabierto por el tratamiento a las piezas de Stevie Wonder y Andrew Hill. Por si fuera poco, este año Iyer se lanzó con una maravilla superior: Solo, un disco muy bien pensado en el que se nota no sólo el estudio de las partituras de los temas de Ellington y Monk que toca en el disco, sino el análisis concienzudo de las grabaciones emblemáticas de esas mismas piezas musicales.

Solo es un raro portento con el que cierro uno de los años más densos, más difíciles y más contradictorios de toda mi vida.