lunes, octubre 04, 2010

MUGRE Y POLVO EN EL DESIERTO
Acabo de terminar de leer El arte de la resurrección, de Hernán Rivera Letelier. Terminé sudado y lleno de mugre siguiendo al Cristo de Elqui por la pampa chilena.

Lo que más me gustó de esta novela fue la recreación del paisaje y el equilibrio precario entre los elementos que forman parte de su historia; valga decir: humor, religiosidad, realismo, surrealismo, sexo, locura, ternura, esperpento y polvo y más polvo del desierto.

Quien se acerque a este relato, notará que el aglutinante de todo cuanto en él aparece, es el ritmo vertiginoso con el que se cuenta lo que ocurre en la oficina salitrera donde coincide la mayoría de sus personajes. Ese pulso hace que todo cuanto se nos cuenta, por muy extraviado o loco que sea, parezca normal y más en una geografía extrema como ésa que se describe en este libro. En un desierto en el que nunca llueve, en el que no hay pueblos, sino campamentos mineros llamados «oficinas», cualquier cosa puede pasar. Por eso, y porque, en principio, están muy bien trabajados, no nos extraña la presencia de personajes tan raros y a la vez tan comunes como el iluminado itinerante, la «puta santa» o el loquito barrendero.

Sobre ese punto habría que decir que, por muy conocidos que nos parezcan, estos personajes típicos de los pueblos más olvidados de cualquier país suramericano, tienen una complejidad que los hace únicos. Sus respectivas historias están llenas de contradicciones y paradojas. El Cristo de Elqui, por ejemplo, parece un asceta, un Simeón Estilita, un Simón del desierto (como el de la portada del libro), pero no duda a la hora de comerse dos platos de porotos, de acostarse a dormir la siesta y de refocilarse con una dama en algún recodo del camino. Algo similar ocurre con Magalena Mercado, la prostituta a quien los habitantes de la Pioja ven como una suerte de beata porque tiene en su cuarto una imagen de la Virgen del Carmen ante la que reza, antes y después de ejercer su oficio.

En síntesis: estamos ante una muy buena novela cuya lectura se disfruta a pesar de la resolución un tanto extraña y rápida de algunas de las historias que la conforman.