martes, octubre 12, 2010

LA CUCHARILLA
Escultura de Olaf Holzapfel
Un día, R fue a un restaurante italiano y el servicio fue tan malo que decidió robarse una cucharilla.

El cubierto estuvo décadas en su casa, pero un día la esposa de R decidió cambiar la vajilla.

Al ver el movimiento de gavetas, R decidió devolver la cucharilla. Así que se puso su chaqueta de cuadros y se fue hasta el restaurante italiano que, milagrosamente, aún existía.

R pidió una sopa de cebolla y tardaron tanto en tráersela, que la cucharilla regresó a su casa con una hermanita.
—Mi amor, haz lo que quieras con la vajilla vieja, pero estas dos cucharas no me las toques.

Y así termina esta historia en la que un hombre de espíritu volátil usó la cleptomanía para vengarse de un mundo mediocre y hostil.