domingo, octubre 24, 2010

EL PAÍS ES DE LOS MALANDROS
Todo lo que viene a continuación demuestra que la existencia de más malandros que gente en venezuela, ha producido usos y costumbres que chocan con la lógica más elemental.

1) No hay casa o edificio, sea público o privado, que no esté rodeado por una reja o por un muro gigante.

2) Aunque te salgan raíces por lo mal que te atienden, no puedes usar tu teléfono cuando estés en un banco. Tampoco puedes usar gafas oscuras ni gorra ni sombrero.

3) En los estacionamientos se está instaurando la rara costumbre de aparcar los carros en retroceso. Como si eso espantara a los malandros.

4) No hay edificio público (monumental o modesto) que no tenga a una pandilla de desdentados tomando tus datos, tomándote fotos y preguntándote que para dónde vas.

5) En muchas tiendas de ropa, ponen a un armatoste humano a revisar las bolsas y las carteras de la gente para ver si se llevan mercancía sin pagarla.

6) Si, por casualidad, te topas con un malandro que te baja del carro a punta de pistola, todos te dirán, como si fuera normal: «Pero estás vivo».

7) Los bancos te obligan a que cambies tus claves de acceso electrónico y a que memorices contraseñas para acceder a lugares donde, a su vez, te piden otras claves y otras contraseñas. Cualquier día de estos días uno terminará con una aneurisma en el cerebro de tanto memorizar combinaciones alfanuméricas.

8) En todas partes instalan cámaras que muchas veces no funcionan (porque se acabó el presupuesto o porque se dañaron y nadie las arregló). Los que mandan a instalarlas creen que no importa si esas cámaras funcionan o no porque supuestamente su presencia disuade a los malandros de cometer cualquier fechoría.

9) A partir de las seis y media de la tarde, la mayoría de los ciudadanos se encierra en sus casas, abandonando las calles hasta el otro día.

10) Los encargados de resolver la grave crisis eléctrica venezolana no le dan importancia a la relación oscuridad-delincuencia. Así las noches venezolanas son un paraíso para los malandros de toda pelambre.

11) Si tomas un autobús para recorrer una ruta larga, otro armatoste humano te pasará un detector de metales por todo tu cuerpo, revisará tu maletín, tu cartera o tu bolso de mano y, cuando todo el mundo haya abordado el vehículo, se montará con una cámara de video a filmar los rostros de los viajeros.

12) Si vas por carretera y tienes un accidente, procura desmayarte (o morirte) agarrándote la cartera porque pronto vendrá un gentío a ayudarte y a mirar el espectáculo. Entre la multitud siempre habrá unos tíos listos para saquear la maleta del carro y tus bolsillos sin que nadie proteste ni diga nada. En estos días, un camión lleno de cerdos chocó en Yaracuy y una turba feliz no dudó en llevarse los animales.

13) La gente tranca puertas y rejas con llave, y no abre las ventanas sin importar que viva en un piso 25. Los ladrones venezolanos tienen poderes casi sobrenaturales: traspasan paredes, escalan muros, rompen barrotes y, algunos, son inmunes a las balas.

14) Si viajas en tu carro, pasa el seguro y no abras las ventanas porque pueden robarte el reloj, la pulsera, el teléfono o a tu hijo... Claro, aunque andes con los vidrios arriba, los ladrones te robarán lo que les dé la gana, cuando a ellos les parezca, porque, en medio del tráfico descomunal, ¿quién va a salir corriendo detrás de unos malandros?

15) Los malandros venezolanos matan dos veces. Primero matan a una persona y luego se aparecen en su velorio para acribillar nuevamente al muerto y al que se atraviese.

16) Las balas perdidas son tan comunes que deberían aparecer en la bandera y en el escudo nacional.

17) Un hombre rajó con una navaja a dos o tres personas en un vagón del metro de Caracas. Cuando le preguntaron que por qué había hecho eso, dijo que él estaba defendiendo sus derechos. ¿Qué habrá querido decir?

18) En venezuela están prohibidos los juguetes y los videojuegos «violentos». En las aduanas, las autoridades revisan los cargamentos de juguetes y de artículos de informática previendo que llegue al país mercancía de esa naturaleza. Eso sí: nunca hemos oído hablar de un operativo organizado por esas mismas autoridades para quitarles las armas reales a los malandros reales del mundo real.

19) Las cárceles venezolanas son un infierno en el que los reos pueden darse por satisfechos si los otros presos no les cortan sus cabezas y juegan fútbol con ellas.

20) No importa cuántos Blackberrys roben al día porque siempre habrá un Blackberry (robado o legal) que comprar.