martes, julio 06, 2010

2 NUEVOS ARTISTAS a propósito de la exposición Dibujos en Carmen Araujo Arte
Daniela Quilici y Armando Ruiz son dos artistas venezolanos que se expresan a través del dibujo, lo cual no significa que sean dibujantes ni ilustradores ni que se les pueda adjudicar cualquiera de las infinitas etiquetas que recibimos quienes dibujamos en esta época rara.

A pesar de que muchas veces se le tome por una actividad que sólo sirve a la preparación de otras obras, el dibujo es una de las bellas y de las grandes artes. Poder reproducir el mundo con un puñado de líneas es un milagro que puede ser tan tradicional o tan sorprendente como cada quien lo asuma.

El dibujo no es una actividad limitada al lápiz y al papel; es una posibilidad siempre abierta a expandirse, a mostrar su novedad con nuevos materiales, en nuevos formatos, en distintos tamaños y presentaciones. Por eso es tan importante hacer esa precisión. Daniela y Armando se expresan a través del dibujo; lo usan para dejar un registro de sus propias historias, de sus miedos y amores, de los temas que les interesan. Eso, de manera natural, estira las posibilidades del propio dibujo. Cada artista conjuga de manera muy distinta el verbo dibujar.
Daniela Quilici traza líneas de grafito, traza líneas de tinta, traza líneas con hilos o mallas que recorta y tiende en el espacio, creando, en algunos casos, figuras de dos dimensiones y, en otros, esculturas que son como dibujos abstractos. En ambos casos, las formas que surgen tienen reminiscencias orgánicas que nos recuerdan paisajes anatómicos o detalles internos de la vida vegetal.

Esa referencia visual a detalles anatómicos se torna aún más interesante cuando leemos lo que nos dice la propia Daniela: «…El trazo hace aparecer horizontes, orillas, límites, bordes, fronteras y contornos. El dibujo para mí es algo esencial; es la base de todo mi trabajo; es directo…», semejante a los fragmentos de vida que retrata, añadiría yo.

Por su parte,
Armando Ruiz presenta unos formatos pequeños en los que aparecen unos dibujos esquemáticos que parodian el tipo de gráfica que viene en los manuales de instrucciones de cualquier aparato electrónico. El tema central de estas imágenes es la violencia. Quien se acerque a ellas verá diseños de juguetes trocados en armas e instrumentos de tortura. Aquí el dibujo asume la sencillez del dibujo proyectual y sirve para hablar de una situación que forma parte del catálogo de los horrores contemporáneos. Sobre eso, Armando nos dice: «…Antes me interesaban las armas como tema de investigación. Hoy me interesa indagar sobre un tipo de violencia silenciosa, pero igual de contundente, que emerge en nuestras vidas todos los días».Junto a estas obras, Armando presenta un conjunto de esculturas que materializan en el espacio tridimensional varias de los juguetes-instrumentos de tortura u objetos-armas que se muestran en la obra gráfica, cerrando de esa manera el círculo que se abre con la apariencia de planos o proyectos de diseño industrial que tienen esos dibujos.Estamos ante dos muestras más que interesantes. Daniela Quilici y Armando Ruiz exhiben un conjunto de piezas que nos llaman la atención no sólo por su calidad, sino porque cada una reafirma algo que es muy importante reafirmar en esta época: ser artista no se limita a ser dibujante, escultor o bailarín. Un artista puede ser algo de eso, todo eso o nada de eso y, sin embargo, seguir siendo un artista porque el arte es un modo de hacer las cosas, de aproximarse a los fenómenos del mundo y de ver la vida, de un modo en el que se entrecruzan la curiosidad, la creación y un deseo sincero de comunicarse con los demás.

Daniela y Armando hacen todo eso y más.