martes, junio 15, 2010

LEAN BIEN
«…La sabiduría, la experiencia y el exceso de conocimientos pueden resultar letales para el coraje. Son capaces de hipnotizarle a uno con la retórica y arrebatarle la capacidad de actuar. Sólo a los elegidos les es dado salir victoriosos de la pugna con el propio saber, y también con la imaginación que concibe negras visiones para advertir del peligro de actuar. Aquellos que lo consiguen se convierten en revolucionarios…

»Los viejos maestros no hacen revoluciones. Tienen la mente llena de enseñanzas teóricas; por eso realizan primero un cálculo para después, una vez que se han convencido de que, según la lógica, la estadística o la aritmética, el desastre es inevitable, desistir de toda acción.

»Quienes no tienen conocimientos no hacen cálculos, pues son incapaces de ello, como tampoco son capaces de prever todas las consecuencias de sus actos. A menudo su proceder va en contra de la lógica o del sentido común, pero no por interés, sino porque el instinto se lo dicta, sin que ellos mismos puedan entenderlo muchas veces. Llevan a cabo acciones cuya dimensión ni siquiera alcanzan a comprender. Ponen en marcha revoluciones, sin saber que no estaban destinadas a tener éxito. Se lanzan a la batalla teniendo perfectamente claro contra qué luchan, pero no el objeto de esa lucha. Por lo general suelen vencer debido a que el oponente, guiado por las leyes de la lógica, depone las armas y desaparece, asustado y sorprendido por la absurda temeridad de tal revolución…».

Wojciech Jagielski: Una oración por la lluvia; Debate; Barcelona, 2008, Págs. 26-27.