miércoles, enero 20, 2010

MANUAL DE PROCEDIMIENTOS EN CASO DE MALETEO ¿A cuántos caballeros que leen esta página no los han maleteado alguna vez en su vida? El que esté libre de maleteo, que lance la primera piedra o que aprenda a comportarse como un hombre decente leyendo este sencillo manual de supervivencia.

El maleteo es un terremoto particular. Al igual que durante esos fenómenos telúricos, hay que mantener la calma. Eso sí: cuando tu mujer te esté botando de la casa, no vayas a ponerte debajo del marco de la puerta porque no te servirá para nada.

Vamos con las pautas a seguir:

1) Mantén la dignidad. No llores. No berrees. No supliques. Será inútil.

2) Asegúrate de no atizar el espectáculo que tu mujer puede armar en el momento del maleteo. En otras palabras: si ella comienza a botar tu ropa o tus discos por la ventana del edificio, no trates de impedirlo. Deja que sea ella quien quede como una loca.

3) Busca un lugar decente dónde dormir. No hagas como el mini-hombre que, una vez maleteado, tuvo la brillante idea de irse a dormir a su carro y, a las dos horas, tuvo que darle explicaciones a un par de policías que lo confundieron con un desvalijador de vehículos.

4) Llévate tu cartera, tu cepillo de dientes y una copiosa cantidad de interiores.

5) Si te vas a un hotel, no te arrebujes demasiado. Recuerda que la cuenta va creciendo y que tú no eres Donald Trump.

6) Si vas a casa de tus papás, ten paciencia. No les contestes mal ni pongas cara de rodaballo cuando te digan por trillonésima vez que no entienden lo que pasó. Tampoco frunzas el ceño cuando te digan que eres un idiota. Recuerda que son tus viejos y les debes respeto.

7) Cuando estés con tus amigos, mantente incólume. No hay nada peor que lidiar con un imbécil despechado al que le da por hacer y decir toda clase de necedades cuando se toma unos rones.

8) Aléjate de las rockolas y de los boleros y de toda esa letanía pavosa. Inscríbete en un gimnasio, trota, cáele a carajazos a un saco de boxeo. Deshazte de toda la basura del corazón con estoicismo y grandeza.

9) Si tienes que llorar, llora con decoro. Sabemos que cuando los hombres no lloran, pueden pasar cosas horribles. Sin embargo, eso no disculpa que gimotees en público de manera indigna y borracha, como si las lágrimas ahogaran o como si el whisky no tuviera usos más decentes. Lleva tus cuitas con honor.

10) Haz un esfuerzo y trata de vestirte lo mejor que puedas. No permitas que el guayabo te aleje del barbero ni de la Gillete ni de la Skin Bracer ni de las ganas de impresionar a una milf colombiana de un metro noventa y tres.

11) Da muestras de hidalguía. Llama a tu casa y pregunta por tus hijos, si los tienes. Si no los tienes, no llames a preguntar por el conserje del edificio porque te nombrarán a tu mamacita querida y te tirarán el teléfono.

12) No dejes de alimentarte. La acidez casi siempre se produce por comer parado, por comer a deshoras, por no comer o por alimentarte a base de miserables balas frías. Ve cómo haces, pero no dejes de comer decentemente; esto es con los pies bajo la mesa, con cubiertos, masticando despacio y con la boca cerrada. Que tu mujer te haya botado del hogar no es excusa para convertirte en un jabalí.

13) Cuando tu mujer te maletee, sabrás quiénes son tus amigos y para qué sirven. Aún así, no abuses de su confianza (vuelve al ítem 7). Es cierto que las mujeres pasan y los panas quedan, pero no hay que abusar de la suerte de contar con amigos que nos aguanten durante los días morados.

14) Consigue revistas, enciende la televisión y la radio, lee las novelas que no habías podido leer. Aprovecha el maleteo para volverte más inteligente.

15) Nunca olvides que hay maleteos de maleteos y que el mundo da muchas vueltas. Así que ¿quién quita que mañana vuelvas a tu hogar por la puerta grande?