domingo, octubre 04, 2009

LA MARAVILLOSA VIDA BREVE

Acabo de terminar de leer esta novela y se las regalo. Yo entiendo que la Historia no le pertenece a nadie, pero (digo yo): buena parte de los cuentos que aparecen en esta novela, ¿no los contó ya Vargas Llosa en La fiesta del chivo? Uds. podrán alegar que eso no es relevante, y quizás tengan razón, pero, al menos en mi caso, me pone a dudar sobre la gente que entrega el premio Pulitzer. Dudo porque me parece que esa gente ignora la relación que existe entre La maravillosa vida breve de Óscar Wao, La fiesta del chivo y otros libros escritos por dominicanos donde se habla de las barbaridades cometidas durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo. En otras palabras: los que entregan el Pulitzer parecen expertos en mirarse el ombligo y en creer que la literatura en inglés no tiene nada que ver con otras literaturas.

¡Ah, claro! Uds. dirán que es una novela escrita por un «latino» y que el que haya ganado el premio Pulitzer es algo extraordinario. Yo les diré que qué conveniente es eso de darle el premio a un «latino» que escribe en espanglish como «latino» y llena su novela de tetas, de culos, de mangostas sobrenaturales, de golpizas y torturas propinadas por los esbirros de una dictadura ominosa. Es decir: de todos los lugares comunes de la literatura latinoamericana con todo y su realismo mágico.

Entre paréntesis: los dominicanos deben estar felices con todos estos escritores que no viven en República Dominicana y que escriben tan bien sobre su país... Uno lee La fiesta del chivo o La maravillosa vida breve de Óscar Wao y le provoca ir a pasarse una temporada en la isla que alguna vez se llamó La Española.

(Piensen que aquí les pinto una paloma con los deditos de mi mano izquierda).

Lo que sí es resaltante de esta novela es su estilo agilísimo, su sentido del humor y algo indescifrable pero que tiene que ver con la construcción de personajes como La Inca, Beli o el propio Óscar.

Al final, el gran aporte de esta primera novela de Junot Díaz es haber divulgado beyond las fronteras de República Dominicana el concepto del fukú, de la pava macha-machísima, de la mabita, del gafe descomunal y diabólico que gobierna no sólo a Latinoamérica sino al mundo entero.

Pronto saldrán los entusiastas de profesión a convertir esta novela (que merece tres chocolates y medio) en una película.

Que la disfruten tanto como disfrutaron la versión cinematográfica de La fiesta del chivo.