jueves, junio 11, 2009

UN ÁNGEL LITERARIO Una mina se topa con Borges en un ascensor y le dice:
—Señor, disculpe, límpiese la comisura porque se está babeando.
—Ah, perdone, es que soy ciego.
—No importa. Ciego o no ciego no hay que babearse la corbata.