lunes, junio 15, 2009

SOPA DE LETRAS VOLUMEN DOS H
Hubo una diáspora. La gente abandonó los blogs y se fue a Facebook.

Facebook es la versión digital de la tierra prometida… Claro, la tierra prometida de los faramalleros, de los que quieren encontrar «amigos», de los que quieren intercambiar tonterías y de los que quieren exhibir las fotos que se tomaron en su último viaje.

Por cierto: ¿por qué las fotos de la gente son todas iguales? Cambian los personajes, pero las fotos son las mismas…

¡Qué fastidio!


I
Michel Petrucciani fue uno de los más grandes pianistas que en el mundo han sido; medía sólo un metro, pero era un gigante. Henri de Tolouse-Lautrec también era enano, pero sus pinturas conmueven hasta al más bistec.

Hay cuerpos pequeños en los que la genialidad se comprime o se concentra, y a la menor posibilidad, sale al exterior con una fuerza inconmensurable que nos deja pasmados y sin habla.

No hay más que agregar.


J
Desde hace años no veo «películas culturales», ni voy a festivales de cine francés, checo, iraní, ruso o alemán.

Yo sólo quiero ver películas de plomo con bastantes explosiones y chistes baratos.

Tengo siglos que no veo nada de Fellini, Pasolini, Rosellini, De Sica y compañía.

Gracias a Dios.


K
Me gusta la pintura expresionista. Mis favoritos son Oskar Kokoschka, Emil Nolde, Ernst Ludwig Kirchner, Egon Schiele, Edvard Munch, Franz Marc, Georg Grosz, Max Beckmann y unos cuantos más.

En Nueva York hay un lugar donde puedes ver obras de todos estos señores. Se llama la Neue Gallery.

Si vas, no lleves niños porque no los van a dejar entrar. Según los dueños de esa colección, en muchos de sus cuadros hay «desnudos ofensivos».

Ofensivo me pareció que puedes ver las pinturas de jueves a lunes. Los martes y los miércoles la galería permanece cerrada, aunque puedes ir a tomarte un café o visitar la librería.

Fui a ese sitio, sobándome las manos y pensando que vería en persona a mis amados Kokoschkas, pero qué va. Recibí una decepción. Un portero muy amable me dijo que ese día el museo estaba cerrado.

Al principio me dio rabia, pero luego me di cuenta de que ésa era una razón para volver a esa ciudad llena de tesoros.


L
Y hablando de tesoros expresionistas, Egon Schiele se puso de moda gracias a los libros de la editorial Taschen.

Cómo sería el furor que sus acuarelas, sus dibujos y sus pinturas produjeron entre quienes no conocíamos su obra, que hasta Mario Vargas Llosa lo incluyó casi como personaje en Los cuadernos de don Rigoberto.

Los cuadernos de don Rigoberto es la continuación de Elogio de la madrastra, una extraordinaria (de verdad extraordinaria) novela erótica. En este caso, como suele suceder, la segunda parte no es tan buena como la primera, pero (siempre hay un «pero» que salva a la patria) en la novela se habla de Egon Schiele, de sus pinturas pornográficas, de su extraordinario talento… También se habla de otras cosas fascinantes, como las prohibiciones a la belleza, la carta al lector de Playboy o la andanada contra el deporte y los deportistas…

La verdad es que estoy dispuesto a reconsiderar lo que acabo de escribir. Cualquier libro donde se hable bien de Egon Schiele y se hable mal del deporte, tiene que ser una maravilla.

Léanlo si no lo han leído.


LL
El más reciente temblor sacó de sus camas a un gentío.

Como no pasó nada más que el susto, hoy en día los jodedores eternos se dan el lujo de contar que vieron a sus vecinas en ropa de dormir.

En unos casos elogian la bondad de la transparencia de las pijamas, en otros (como era de esperarse) denigran de ella.

En todo caso, queridas damas, sepan que tiemble o no tiemble, haya o no una emergencia, los hombres siempre nos fijamos en ustedes (y más si se les ven las pantaletas).

Así que tomen las medidas que consideren pertinentes.

La ilustración es de Ana Carolina Palmero.