domingo, junio 21, 2009

SOPA DE LETRAS VOLUMEN 3 M

Ves televisión y te indignas. Los noticieros deportivos nacionales tienen una manera muy peculiar de ofrecernos los resultados de los juegos de las Grandes Ligas. En lugar de decirte cómo quedaron los distintos partidos, te hablan y te vuelven a hablar sobre los encuentros en los que participaron jugadores venezolanos. ¿Qué es eso: unas Grandes Ligas paralelas? Quizás sean unas ganas tremendas de sentirnos partícipes de la gloria de un compatriota, aunque no hayamos movido un músculo para ayudar a que ese jugador alcanzase el éxito.

Hay algo raro en que nos felicitemos tanto por los logros de nuestros peloteros en las Grandes Ligas. Es como si quisiéramos reconocernos en su éxito, como si sólo por ser venezolanos, sus triunfos fueran nuestros… Aún más raro es sentirnos partícipes de la gloria de Gustavo Dudamel, cuando en verdad nos fastidia la música clásica y apagamos la radio en cuanto empieza a sonar la Quinta de Mahler.

Ese amor por Dudamel es extraño. Nadie me dirá que este país abandonó el gusto por Wisin y Yandel para abrazar, de la noche a la mañana, a Jan Sibelius porque sí, porque el éxito de Dudamel «también es mío».

A otro dog con ese hueso.

N

Quisiera trabajar como cuidador de los perros salvajes africanos que viven en el zoológico del Bronx.

A esos perros sólo los visitan cuando se comportan como lo que son: criaturas salvajes.

Quisiera trabajar cuidando a estos animales porque me siento como ellos. Sólo cuando me comporto como un salvaje, llamo la atención.
Qué extraños somos los seres humanos.

Ñ

Los escritores y las editoriales parecen gastar todos sus esfuerzos en organizar «bautizos de libros». Para ello han desarrollado toda una serie de modalidades que van desde echarle el popular espumante al opúsculo hasta «bañarlo» con pétalos de flores o sopas de letras.

(¡Por Dios! Y pensar que yo también he bautizado libros…).

¿Por qué mejor no gastamos ese tiempo, ese esfuerzo, esos ramos de rosas y esos sobres de sopas Maggi, en promover nuestros libros y hacer que se vendan como se venden otros productos?

Aquí, en nuestro país, nos ha dado por ser enólogos y ahora resulta que sabemos de vinos y tomamos vinos a diestra y siniestra… ¿Por qué las campañas para convertirnos en lectores han sido menos efectivas que las campañas para transformarnos en expertos vinícolas?

Quién sabe.

O

En estos días no he tenido tiempo para soñar. Debe ser que estoy muy cansado o estoy preocupado por algo que no sé qué es.

Y que conste: no soy insomne. Sólo soy tartamudo del sueño.

Cuando uno es tartamudo del sueño, y sufre un ataque agudo de gaguera, la relación entre los sueños y la creación se hace difícil.

Por eso hay que hacer todo lo posible para dormir como un angelito.

Si sufres de gaguera somnífera, te aconsejo que no tomes pepas. Mejor trata de resolver los problemas que te aquejan e invita a dormir contigo a una jeva que te deje bizco de felicidad. Eso siempre ayuda.

P

Estábamos en Central Park, frente a unos jazzistas.

La mujer de la batería cantaba Autumn leaves mientras movía las baquetas. Todo era un encanto hasta que, de pronto, una gorda que pasaba por detrás del conjunto, se tropezó con la raíz de un árbol y PAPUM...

El intérprete del saxo siguió con su solo, pero el trompetista corrió a socorrer a la gorda que sangraba por la nariz. Primero la ayudó a levantarse y luego fue hacia el perrocalentero más cercano a pedirle unas servilletas.

Cuando la gorda pudo valerse por sí misma (y la sangre no le subrayaba las facciones), el trompetista regresó junto a sus compañeros a hacer su solo.

Ese momento fue toda una improvisación sanguínea que obtuvo los más sonoros aplausos.