domingo, mayo 24, 2009

UNA FIRMA EN EL INFINITO Los lectores frecuentamos los mismos lugares. Muchos de nosotros hemos estado en Comala, en la Mancha y en Macondo, hemos bebido brandy y fumado cigarros en la sala de la casa más famosa de Baker street. Hemos ido a los mismos sitios, hemos estado en Notre Dame, en las tuberías infectas de París, en el callejón Álvarez Gato, en Ciudad del Cabo, Los Ángeles, Buenos Aires, Lima...

Quién sabe. Quizás la marca de Arne Saknussem sea la firma de un lector que logró dejar su rúbrica en una obra para que quienes la leyeran en el futuro, la encontraran.

Quisiera dejar mi firma (o un grafiti) en las paredes de los lugares ficticios en los que estaré en el futuro. Leeré Crónicas marcianas o Solaris para que alguien encuentre mi nombre en algún mueble extraterrestre.

Sólo así sabré que mi lectura no habrá muerto.