domingo, mayo 31, 2009

SOPA DE LETRAS A
Octavio estaba feliz porque al fin le vio utilidad a sus aparatos. Había mordido al perro-lobo que, a su vez, acudió a morderlo. Ahora el animal lo miraba jadeante y chillón desde una esquina del jardín.

B
Después de haber ido al Metropolitan Museum of Art saqué una sola conclusión: no puedes —ni debes— permanecer demasiado tiempo alejado de aquello que te hace pensar en la perfección.

Ese día vi un dibujo de Degas que me interrogó sobre por qué me he alejado tanto de obras tan perfectas como ésa.

Yo no sé ustedes, pero yo tengo la costumbre de hablar con las obras de arte. Y ese dibujito me hizo darme cuenta de que, pase lo que pase, no debo alejarme de las grandes obras de arte.

C
Estoy harto de ver canales de televisión donde sale gente en chancletas.

No quiero ver gente en chancletas apareciendo en la pantalla de mi televisor.

Con la gente en chancletas que hay en la realidad, basta y sobra.

La gente que usa chancletas en televisión y que transmite programas con gente en chancletas, tiene, a su vez, chancletas en la cabeza.

D
Veo el fútbol inglés porque me gustan los nombres de los equipos.

Fulton, Tottenham, Arsenal, Manchester City, Chelsea, Aston Villa, Middlesborough, West Ham United, Wigan, Newcastle, Portsmouth, Everton, etcetera, etcetera.

Veo los partidos de la Barclays Premier League porque los nombres de los equipos me suenan a marcas de whisky o a poesía seria.

Ni hablar de los emblemas… El cañón del Arsenal, el león del Chelsea, el diablo del Manchester United…

Y hablando del Liverpool, ¿ustedes saben qué dicen las rejas del estadio de Anfield, el escudo del equipo y el brazalete del capitán? «You never walk alone».

Nada más por eso, quisiera que me gustara el fútbol.

E
En estos días terminé de leer un reportaje sobre Alain Robert, el «hombre araña francés».

Resulta que Robert ha escalado cinco de los diez edificios más altos del mundo. Cuando les digo que los ha «escalado» es a mano pelada. Nada de cuerdas ni de arneses ni de cascos ni de nada. Alain Robert es un freak que se pone una franela del Dalai Lama y escala una de las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, dizque para que la gente tome conciencia sobre el calentamiento global. Al final, siempre lo meten preso por alterar el orden público, pero lo sueltan a los pocos días o a las pocas horas. Lo peor es que los policías que lo apresaron, terminan pidiéndole autógrafos...

Hacia el final del reportaje, Alain Robert dice algo interesante: «En la adultez supuestamente tienes libertad para hacer lo que quieras, pero a cambio de no divertirte. Yo escalo rascacielos por diversión. Prefiero hacer eso que acompañar a mi esposa a Ikea».

(Por si acaso no lo saben, Ikea es el nombre de una tienda gigantesca donde venden productos para el hogar).

F
Toda la vida nos vendieron que Nueva York es la ciudad que nunca duerme. Sin embargo, yo hoy puedo decir que Nueva York es la ciudad que sí duerme.

Mi amigo Enrique Enriquez y yo estuvimos caminando por Union Square a las doce de la noche y no conseguimos un solo diner abierto para comernos unas hamburguesas después de habernos tomado unas cuantas Samuel Adams.

Esa noche pasamos por el Flatiron building y nos quedamos viendo a unos carajos que dedicaban sus energías borrachas a voltear los pipotes de basura y a dejarlos dando vueltas en medio de la calle silenciosa.

Los tipos se reían y gritaban felices mientras Nueva York trataba de dormir en paz.

G
Quiero escribir un cuento donde salga un coyote, pero sé que Juan Villoro ya escribió uno.

Quiero escribir un cuento donde aparezca Miles Davis en un gimnasio, dándole coñazos a un saco de boxeo. Ése no lo ha escrito nadie…

Todavía.