jueves, marzo 26, 2009

LA IGNORANCIA DE LOS GENIOS La gasolina para producir ideas se ha vuelto escasa en los últimos tiempos. Hace un par de días terminé de leer Hombre lento, de J.M. Coetzee y debo decir que me gustó, aunque no fue una cosa así «que digan qué bruto, cuánto le gustó Hombre lento a este cuate»... La verdad es que en los últimos tiempos mis gustos se han vuelto flexibles y una novela en la que al personaje principal se le aparece el narrador y le dice que se mueva, que salga, que supere el trauma de la amputación de su pierna porque de lo contrario, no tendrá nada que contar, suena atractivo. Sin embargo, eso que parece una genialidad de Coetzee, Unamuno ya lo hizo en Niebla hace sopotocientos años.En este caso, la genialidad del gran autor surafricano radica en haber tenido una extraordinaria idea sin saber que a otro se le ocurrió hace décadas.Otra prueba de que la gasolina para la imaginación escacea en estos tiempos, es esta entretenida novela de Paul Auster. Aquí, en Un hombre en la oscuridad, el protagonista, August Brill, inventa una historia distópica en la que un personaje recibe la orden de matarlo. En otras palabras: Auster cuenta «Continuidad de los parques», de Julio Cortázar, en clave distópica y estadounidense.

Lo interesante es que August Brill interrumpe esa historia de la manera más abrupta y fastidiosa porque, claro, el no es Cortázar (y Auster tampoco).

Estos dos libros son una muestra de que la ignorancia produce milagros.

Pero, las respectivas ignorancias de un Premio Nobel y de un «genio de la literatura» nadie las ve.

Ah, la fotografía de la bomba de gasolina es de Ed Ruscha. Gracias.