El mundo se ha lentificado; ha perdido brillo y color. Sus habitantes se buscan la vida y creen que nada que los rete y que los saque de su afán de supervivencia vale la pena. Pero se equivocan. En tiempos como éstos, se impone sacar a la luz la obra de aquéllos que nos recuerdan que la perfección es un camino del que no vale la pena apartarse.Que las columnas se caigan, que los mandarines se multipliquen. No nos importa.


3 comentarios:
Hola Roberto.
Paso por acá para invitarte al aniversario del primer año de tigrero. Me gustaría que leyeras un artículo de tu amigo Tulio Hernández que está buenísimo. Así que te espero por allá.
La botella de los ortega's broders, Jajajajajajaj!
La gran botella universal. Jajajajajajaja.
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