miércoles, enero 21, 2009

NO ES UN CABALLO; ES MI NOVIA La mujer pasó en su carro a toda velocidad. Llevaba la ventana abierta y gracias al humo que salía de su boca inflada, a Rodrigo y a mí nos pareció un monstruo.

Es probable que no fuera fea; que fuese una chica linda, perfumada, alegre, jovial, pero es que el cigarro escoñeta a cualquiera. Y conste que no hablamos de la salud (dejemos esa conversación para otro momento). Hablamos de que las mujeres ponen cara de caballo cuando fuman o, más bien, cuando se acaban de quitar el cigarrillo de los labios y expulsan el humo.

Mi pequeño hijo y yo hicimos otra observación que tiene que ver con las muecas que hacen los músicos cuando tocan sus instrumentos. No hay guitarrista que abra los ojos ni baterista que cierre la boca. Los peores son los rockeros; todos ponen cara de orgasmo. Uno podría organizar una exposición de fotografías de las bocas de los rockeros del mundo… Se llamaría «Jetas del rock» y Oral B (o Colgate) sería el perfecto patrocinante.
En cuestión de poner caras extrañas las bailarinas de flamenco están mandadas a hacer. El cante jondo es una cosa tan seria que no te puedes reír. Tienes que cantarlo con cara de que se murió tu mamá, pegar lecos y administrar tu voz para que suene algo ronca… No, no tan ronca como las voces de los cantantes italianos. De Nicola Di Bari a Ricardo Cocciante y de Paolo Conte a Eros Ramazzoti, la canción italiana es un papel de lija en el gañote.

Pero no es de cantantes italianos que estamos parlando…

Decía que hay rostros de rostros y caballos de caballos. Como suele suceder, la gente hace muecas de todo calibre sin pensar demasiado. Observen el éxtasis que se refleja en la faz del obrero que revienta una calle con su taladro mecánico. Ese rostro no tiene comparación con nada que exista en este mundo. Es muy probable que su dueño no diga «y ahorita voy a poner una cara que exprese todo el placer que me da reventar esta acera». Seguramente esa cara sale así porque sí, porque el disfrute contrae los músculos faciales y convierte su rostro en el de un caballo. Eso nos hace pensar que la chica que pasó frente a nosotros al comienzo de esta crónica, gozaba un mundo con su cigarro en la boca.

Y nosotros diciendo que parecía un monstruo… Pobrecita.Entre los pocos seres humanos a quienes el rostro no les cambia por obra y gracia del placer o del dolor, está Buster Keaton. Al Buster Keaton de las películas mudas le podía pasar cualquier cosa (verse arrastrado por un huracán, manejar un trasatlántico, disparar un cañón, correr delante de un pelotón de policías) y jamás mudaba su expresión. La alegría o la desgracia no le quitaban el control de sus músculos faciales. Ésa era una de las características de su personaje: nada lo perturbaba; nada hacía que su cara se convirtiera en la de una yegua. Por eso fue un humorista estoico (o viceversa).

Como a la gente no le gusta que le hablen de películas mudas, sigamos con nuestra disertación.

¿Se han preguntado alguna vez por qué abrimos la boca cuando la gota de solución oftálmica está a punto de caer sobre uno de nuestros ojos irritados? Ahí hay un misterio que Grisson (el bistec forense de CSI) nos explicaría en un santiamén. La relación ojos-gotas-boca es más difícil de explicar que las muecas que hacen las damas cuando se maquillan o los caballeros cuando se afeitan. Al fin y al cabo, si no mueves para allá o para acá la boca, puedes arrancarte un trozo de rostro o quedar mal afeitado. Ésos que andan por ahí con una mata de pelos colgándoles de un cachete, no hicieron las muecas pertinentes. Por eso parecen caballos sin necesidad de cigarros ni de guitarras o taladros que les produzcan orgasmos.

Pongan las caras que quieran, pero procuren deformarse cuando nadie los vea.

Luego no se quejen si mi hijo y yo los llamamos caballos.

7 comentarios:

Natha dijo...

Otras caras "muecosas" son:
- Las de los charcuteros cuando rebanan
- La de los autobuseros cuando van a doblar un esquina
- La de los narradores de noticia cuando no pueden aguantar la risa
- Cara e' pitcher
- Cara e' Psiquiatra
- Las de las adolescentes diciendo: O sea
- Las de las ascensoristas viendo cambiar los números

ROBERTO ECHETO dijo...

Nathalie, las caras de los autobuseros doblando esquinas son, como diría mi amigo Sergio Márquez, "un huevito de Fabergé".

Pero hay más caras:
* La cara doblada del que viaja en una moto-taxi.
* La cara de alegría y felicidad de los heladeros haitianos.
* La cara de las señoras que no quieren mojarse el copete ni los pies cuando llueve.
* La cara de las viejas cuando tratan de salir rápido de un carro.
* La cara de culo que pone todo el mundo dentro de un ascensor.

Etcétera.

Anónimo dijo...

jajjaa la del moto taxi es muy buena!

Fedosy Santaella dijo...

Maestro, le regalo este texto que escribí hace algún tiempo y tiene que ver con eso:


Cara de orgasmo público

-¿Y que pasó con él? Si se veían tan felices.
-Ay, chica, como ya sabes, él era bello, fiel, amoroso. Era perfecto, pero cuando tocaba la batería, ay no, cuando tocaba la batería pasaba algo que... No sé, el ponía esa cara... Alzaba la cabeza, abría la boca, cerraba los ojos y así se quedaba por unos segundos. Y yo al principio intenté, te lo juro que intenté, amiga. Hasta quise pensar que su cara era muy cómica, como de muchachote gafo o algo así. Pero cada vez se me hacía más difícil soportar ese rostro. Y un día... un día llegué a reconocerlo, a ubicarlo en otro momento. Y es que era horrible verlo poner esa cara en público, esa cara que tantas veces en la intimidad estuvo sobre mi cuerpo. Y sabes que cuando estás excitada, cuando estás en eso, las cosas son diferentes y tienen su gusto, su razón de ser. Y esa cara de él, en ese instante, se justificaba y era divina. Pero cuando la sacabas de allí, y la ponías sobre un escenario y delante de un público, era algo espantoso. La cara que tantas veces amé, la cara enamorada, de goce sexual, estaba exhibida como en un museo mientras él tocaba batería, impúdica, asquerosa, atroz. Y yo no podía soportar la nauseas, las ganas de vomitar, de salir corriendo. No pude seguir, amiga, no pude con su cara de orgasmo público, y tuve que terminar la relación... Para siempre.

Dakmarcita Hernández de Allueva dijo...

Jajajaja

Remo Tortello dijo...

jajajajajaja Roberto, por tu show 5 chocolates

Francisco Pereira dijo...

Y yo con esta cara de culo escribiendo el comentario...