viernes, noviembre 21, 2008

OTRA VEZ LA MISMA LADILLA
Éste será otro fin de semana miserable. Todos los años, por estas fechas, tenemos un fin de semana así, con ley seca, militares vigilando escuelas, y periodistas y políticos estúpidos diciéndote a cada rato, por radio y televisión, que tienes que ir a votar porque la democracia esto, la democracia lo otro, la democracia así, la democracia asao... Vivimos en un país anormal donde la excesiva pronunciación de las palabras libertad, democracia, voto y sufragio, denotan que no vivimos una vida equilibrada. Eso sin contar con los coñodesusmadreshijosdeputas que pasan a las cinco de la mañana del día de las elecciones tocando dianas y despertándolo a uno para oír todos los lugares comunes que traen consigo esos días tensos en los que el cne habla durante todo el día, pero se esconde en la noche y produce zozobra, tensión, caspa y molestia.

¡Cuánto horror! ¡Cuánto fastidio! ¡Cuánta anormalidad institucionalizada! ¡Cuánto desastre!

Igual hay que ir a votar, soportar colas y aguantarse con la boca bien cerrada. Es eso o hacer lo que de verdad nos provoca, que es decirle al país entero cuán loco, cuán estúpido, cuán sinvergüenza, cuán miserable, cuán pervertido, cuán necio e indolente se volvió.

Pero eso es inútil... Nunca faltará un inteligente que te diga que estás delirando, que es normal que los políticos venezolanos digan tantas estupideces, que haya ley seca, que los periodistas hablen pegando lugares comunes, que el presidente encadene los medios de comunicación en medio de un estado de emergencia como el de ayer, que los militares tomen todas las escuelas y le den cinco días de vacaciones a los chamos, etcétera, etcétera, etcétera.

En fin. Sea lo que sea, hay que ir a votar. Y ojalá les caiga una plaga de piojos a los que se las den de graciosos y pasen a las cinco de la mañana por mi casa tocando sus trompetas de la perdición.