martes, marzo 18, 2008

DETALLES DELICIOSOS El avión y los panfletos

En la mañana de hoy, nuestra ciudad amaneció muy consternada en vista de que, en la madrugada, pasó un avión volando muy bajo, lanzando miles de panfletos que contenían un simple dibujito.

La ciudad amaneció forrada de panfletos en los que sólo se distingue el dibujo de un león que le ruge a una niña que lleva en sus manos un dado negro.

Las autoridades se encuentran investigando el paradero de la avioneta y el significado del dibujo. Al parecer, en ambas investigaciones los funcionarios policiales se encuentran tan perdidos como un ciego en un concierto de reguetón. Ningún grupo subversivo ni artístico se ha adjudicado la autoría de estos enigmáticos panfletos que tienen en jaque a los mejores descodificadores de mensajes de los cuerpos de seguridad.

Esperemos saber muy pronto qué quiere decir el panfleto con ese león, esa niña y ese dado negro.


La marcha de los calzoncillos

Y pasando a otros asuntos, en la tarde de ayer hubo un desfile de lo más extraño en la avenida Alexander Reinfeld de El Junquito.

Resulta que, a las dos de la tarde, hora en la que todo los junquitenses se encontraban durmiendo su siesta, un sin fin de interiores se salieron de sus gavetas y comenzaron a desfilar por las calles de El Junquito.

La marcha de los interiores fue completamente muda. Sólo unos pocos transeúntes pudieron verla y entender que se trataba de una protesta contra el alto consumo de chicharrón.

«Queremos menos colesterol», dijo con una voz apenas audible un interior boxer que marchaba de lo más serio por las calles de El Junquito.

La marcha de los interiores llegó hasta la entrada de la alcaldía y allí se disolvió en silencio. Casi nadie supo de su existencia.


El Buzz Lightyear venezolano

Un hombre llamado Octavio Morales decidió convertirse en el Buzz Lightyear venezolano cuando, anoche, cuando llegó a su casa, no pudo quitarse su casco de motorizado.

Octavio Morales, un motorizado de 30 años de edad, se fue con unos amigos a tomarse unos refrescos en un conocido local caraqueño y, cuando llegó a su casa, se dio cuenta de que no podía quitarse el casco.

Al parecer, algo que consumió en el local (unos tequeños y unas bolitas de carne) le produjeron una reacción alérgica que hizo que la cabeza se le inflamara.

Octavio Morales no pudo quitarse el casco en la noche, por lo que durmió con él, se levantó con él, se bañó con él, desayunó con él y se fue a trabajar con él.

Así que Octavio Morales es nuestro Buzz Lightyear.

Esperamos que Octavio vuelva a la normalidad muy pronto o que consiga el sentido de andar todo el día embutido en un casco.


Los hooligans del dominó

Y pasando a otros asuntos, hoy hubo una trifulca en una gallera ubicada en el kilómetro 195 de la carretera a Macuto dada la presencia de unos «hooligans del dominó» que, como se fue la luz en el sitio donde jugaban, terminaron viendo las peleas de gallos.

Los hooligans del dominó arremetieron contra quienes disfrutaban de una pelea entre dos gallos criollos de espuelas bien afiladas, causando destrozos considerables en la mencionada arena.

Fuentes extraoficiales revelaron que los gallos se encuentran en perfectas condiciones de salud (aunque a uno lo convirtieron en sancocho), pero que siete galleros y doce hooligans del dominó se encuentran heridos en el Hospital Central de Mamo.

Damas y caballeros, los deportes folklóricos son buenos cuando se disfrutan con moderación y con respeto hacia el prójimo.

Eso de que unos hooligans del dominó arremetieran contra los espectadores de una pelea de gallos es algo que no tiene precedentes en nuestro país. Esperamos que las autoridades competentes hagan caer todo el peso de la ley sobre los organizadores de esta trifulca.