lunes, febrero 11, 2008

ENRIQUE ENRIQUEZ Y EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS
Enrique Enriquez continúa sus investigaciones con respecto al tarot y al uso de metáforas para hablarle al inconsciente de cada persona, lo cual ha generado interesantes mutaciones en su proyecto Poesía de la mente, que ahora pueden observarse en www.mindpoetry.com.

¿Qué nuevos elementos le has añadido al proyecto Poesía de la mente?
Quizás la novedad esté en proponerme un lenguaje más sintético, en el que las metáforas son a la vez menos extensas pero más profundas, y la necesidad de enganchar a la mente consciente se hace menos apremiante. A través de todo el trabajo en el blog he ido redefiniendo y descubriendo cómo las metáforas tienen un poder restaurador que se activa cuando la metáfora genera en quien la recibe un desplazamiento cognitivo, y también he entendido que, por un lado, ese desplazamiento no necesariamente se da a la primera de cambios, cuando la persona lee el mensaje, sino que más bien la lectura del mensaje es como una «inseminación» que transforma su percepción del mundo.

Antes trabajaba los mensajes en dos partes. En una hacía una especie de diagnóstico, diciéndole a la gente «estás aquí» y, en otra, hacía la prescripción de una metáfora destinada a movilizar a la gente. Ahora diseño mis mensajes para que las mismas metáforas sean a la vez descriptivas y prescriptivas.

¿Existe alguna relación entre tus lecturas sobre el Tarot de Marsella y la recomposición de la síntesis del proyecto Poesía de la mente?
Quizás la relación esté en algo que he estado investigando últimamente y que se llama Lenguaje de los Pájaros.

Originalmente se define como el lenguaje de los trovadores utilizado para pasar contenidos «por debajo de la mesa», sea para burlar a las autoridades oficiales o a quienes no pertenecían a cierta élite, pero también para «contar» el amor a dios con el vocabulario de la pasión humana, como hacían los poetas sufíes.

Este es un lenguaje que en algún momento fue visual, y vemos en las catedrales románicas de Europa, y en otro momento pasó a ser verbal, y aún hoy en día se practica en Francia, que es el país de origen del Tarot de Marsella, a través de juegos de palabras fundamentados sobre todo en la homofonía. He estado estudiando el lenguaje de los Pájaros para entender mejor la naturaleza única del lenguaje visual del Tarot de Marsella, y me di cuenta de que en realidad el Lenguaje de los Pájaros no es tanto un lenguaje como una forma de aproximarse al lenguaje, a cualquier lenguaje, activando en él aquellos atributos que le hablan directamente al inconsciente, que privilegia la forma (color, sonido, ritmo, vibración, etc.) sobre el significado.

Tanto mi aproximación al Tarot de Marsella como mi trabajo con la poesía de la mente hacen uso de esos atributos, porque mi interés es hablarle directamente al inconsciente, generando una «toma de fuerza», un evento cuya resonancia no es intelectual sino emocional.

¿Cómo funciona el Lenguaje de los Pájaros?
El Lenguaje de los Pájaros opera al «borde» del lenguaje, es decir, cuando el lenguaje operativo se disuelve y nos quedamos sólo con las formas, que son las que afectan directamente al inconsciente. Por eso yo no creo que sea un lenguaje, sino una forma de activar algunos atributos de cualquier lenguaje, para obtener revelaciones. La comparación perfecta entre el Lenguaje de los Pájaros y el Tarot de Marsella es la metáfora del tarot como alfabeto. No podemos hacer calzar las cartas con las letras, eso seria como meter al pájaro en la jaula. Pero podemos aprender a ver al Tarot como signos en lugar de símbolos, si nos detenemos a mirar a las letras como si no las hubiésemos visto nunca: la P es una I que saca el pecho, está henchida de si misma. La G es una O que se revisa el ombligo. La U eleva los brazos hacia el cielo, se hace receptiva a las instancias superiores del mundo, pero no puede, como la V, utilizar lo que recibe para afincarse en la tierra. Nosotros no vemos el lenguaje así. No vemos la T del nombre Tomás y decimos «mira, tú mismo vives poniéndote techos intelectuales», porque la T es una I que decidió taparse la cabeza para limitar su crecimiento vertical. Pero cuando aprendemos a detectar esos otros atributos en las letras, aprendemos a ver los mensajes que nuestro propio nombre le ha venido dando a nuestro inconsciente toda la vida. Ahora, si extrapolamos eso al Tarot, y el lugar de perder el tiempo tratando de buscar correspondencias entre las 28 letras del alfabeto y los 22 arcanos mayores, miramos al mago como un indicativo de «pararse derecho», o a La Estrella como un indicativo de «dejar que el agua corra» aprendemos a ver aquello que en las cartas es intuitivo, porque rebasa los condicionamientos de la mente consciente para darnos una impronta que, en la mayoría de los casos, se entiende sin expresarse con palabras.

Y ese entendimiento cambia, porque ya no se trata tanto de establecer significados como de encontrar sentido, y el sentido no depende de las unidades, cada letra, cara carta, sino del contexto.

Una de las razones por las cuales el Lenguaje de los Pájaros se llama Lenguaje de los Pájaros es precisamente porque vive «en el aire» sin posarse nunca definitivamente. En ese sentido es un lenguaje de eterna poiesis, de eterna creación de sentido, en oposición a la idea de «definir», porque «definir» es precisamente «de», «fin», «ir» ir al fin de las posibilidades de algo, enjaulándolo.

Ahora, piensa en cómo, así cómo uno puede mirar a las cartas ignorando los significados que histórica y culturalmente se le han impuesto para obtener una revelación, uno puede mirar a una persona sin reparar en su raza, sexo, edad, etc., y poner en palabras el modo en que esa persona impacta a tu inconsciente. Eso es la Poesía de la Mente

¿Les has añadido nuevas variables a tus lecturas del tarot?
Lo más relevante es que he comenzado a detectar en el proceso de la adivinación aquellas cualidades que lo equiparan a la inducción hipnótica y estoy trabajando más conscientemente en transformar cada sesión, sea personal o a través del blog, en un trance inspirador.