viernes, noviembre 30, 2007

Durante meses sostuve que no participaría en una elección más, pero el próximo domingo iré a votar.

El Consejo Nacional Electoral no me merece la menor confianza, pero, aún así, iré a votar.

La dirección opositora tampoco me merece la menor confianza (por cobarde, por pusilánime y por acomplejada), pero aún así iré a votar.

Los militares escoltando el material electoral me parecen buitres cuidando carne humana, pero aún así iré a votar.

Los motorizados de rojo armados hasta los dientes me parecen ángeles exterminadores listos para matar a cualquier vieja desarmada que encuentren por ahí, pero a pesar de ellos, voy a votar. Su presencia y su amenaza no lograrán que me encierre.

Malditos sean los rojos que tocarán la diana y tronarán cohetes en la madrugada del domingo para molestarnos. A pesar de ellos, también iré a votar.

A pesar de todos Uds., conciudadanos míos, que nos metieron en este brete histórico, iré a votar y les pintaré una paloma.

A pesar de los panas que no irán a votar, yo votaré NO.