jueves, noviembre 15, 2007

DIEZ MINUTOS CON CARLOS ZERPA
Carlos Zerpa es uno de los artistas venezolanos más reconocidos y más inquietos. Su obra que ha inspirado y sigue inspirando a los más jóvenes, nunca se ha limitado al dibujo, a la pintura, a la escultura, al collage, al ensamblaje, a la instalación o al performance; siempre se ha expandido hacia otros lenguajes, incluidos el de las artes marciales, el del cine súper ocho, el del video, el del cómic, el de los piercings, el de los tatuajes, el del body art y el de los blogs (www.carloszerpa.blogspot.com).

Carlos nació en Valencia en 1950; estudió Diseño Visual en Milán bajo la tutoría de Bruno Munari y tiene una larga y destacada carrera como artista dentro y fuera de nuestro país, en la que destacan extraordinarias exposiciones como Grrr, Zillaz, Rey Tatoo, Kick boxer y los libros Batido pingüino y Kick boxer.


¿Cuál es la fuente que alimenta tu imaginario artístico y personal?
Las imágenes llegan constantemente a mi cerebro, tengo la puerta siempre abierta y ellas entran libremente. Todo el tiempo estoy conectado a esa señal y nunca me apago. Digamos que aún cuando duermo, sigo siendo artista.

Esas ideas surgen al caminar por las calles, cuando voy manejando, cuando escucho música, cuando hablo con mi compañera o con mis hijos, cuando me pongo serio y quiero cambiar el mundo o cuando me tomo unos tragos y me río de la vida.

Pero las ideas tienen que encontrar el medio apropiado para que vivan plenamente; es allí donde uno no puede equivocarse. Debes entender la señal para poder transformarla y darle vida.

¿Cómo sabes que determinada idea funcionará mejor con un material que con otro?
Eso lo da el kilometraje. Una idea estupenda para un cuento quizás se convierta en un desastre, si intentas hacer con ella una escultura en mármol.

Para hacer pinturas, dejo que el dibujo se manifieste primero. La idea va directa a la mano y me expreso, luego viene el color, si es necesario, aunque algunas veces pinto sin pinturas; «pinto» con objetos.

Para los performances, estructuro la idea paso a paso, hago un libreto, elaboro una instalación, escojo o creo el sonido, veo cómo me voy a vestir,…. Una vez que tengo todo estructurado, me tomo un trago de tequila y rompo todas las reglas que diseñé.

Para los tatuajes, me dejo llevar sin prisa. Mi piel es el lienzo donde con agujas y tintas, mando a dibujar algunos símbolos que son importantes para mí y que, una vez tatuados, modificarán para siempre mi epidermis.

Y así con todo mi trabajo.

¿Hacia dónde va el arte contemporáneo? ¿Sigue vivo a pesar de que vivimos una época oscura?
Sigue vivo, se transforma, crece, se hace cada día mas fuerte, incorpora nuevas tecnologías… La oscuridad no puede apagar su luz. Estoy convencido de que el ARTE es un ARMA.

¿Qué opinas de las nuevas generaciones de artistas venezolanos?
Los más jóvenes vienen con muchísima fuerza, he visto los trabajos de muchos de ellos, soy amigo de algunos de ellos, creo en ellos, no son tontos. Aquellos que piensan que los pueden engañar, ofreciéndoles espacios expositivos a cambio de fidelidades políticas, van a terminar muy mal.

Creo en los jóvenes.

¿Qué proyectos tienes entre manos?
Estoy a punto de editar un libro sobre el performance, pero con una visión distinta a la tradicional. Sigo con el proyecto de la revista virtual Rasgadodeboca y estoy preparando una gran exposición de todas las cosas que me gusta hacer. Tengo nueve años que no hago una exposición individual en Caracas, así que voy con todos los hierros con más de doscientas piezas de arte NO convencional. Se trata de una muestra que he titulado ZZ. Habrá pinturas, ensamblajes, dibujos, collages, instalaciones, esculturas, arte sonoro, performance, videos, arte digital y mucha magia.