sábado, septiembre 22, 2007

DIEZ MINUTOS ANTES DEL JUICIO FINAL Esta mañana, Carlos Víctor Urrutia decidió que él es el hijo de Dios y que regresó a este mundo a destruirlo. Por eso se dejó la barba que no se había afeitado en dos semanas, se soltó las greñas, se puso una batola y se fue por ahí, a comer perros calientes.

Cuando la gente le preguntaba que qué hacía ahí, vestido de Jesucristo, él contestaba:
—Nada, flaco. Aquí metiéndome un perrito antes de desatar el apocalipsis.