jueves, agosto 30, 2007

LLUVIA
La lluvia sobre Caracas no es como la lluvia sobre Estocolmo. Allá, cuando llueve, se abre un boquete para la melancolía; aquí, cuando llueve, nos imaginamos un río desbordado llevándose casas enteras al infierno, que en nuestro malhadado país no es de fuego, sino de agua.

Cada vez que llueve sobre Caracas, me imagino una muñeca flotando aguas abajo.

Y gritos de horror.