miércoles, agosto 01, 2007

DOS PROBLEMAS DOS
En estos días he estado pensando un par de cosas. La primera de ellas es que no me gusta el discurso feminista. Me parece viejo y lleno de giros que nada tienen que ver con el mundo contemporáneo. Sospecho que toda la charada del discurso feminista tiene que ver con que quienes lo propugnan tienen el oscuro deseo de meterle el dedo en el culo a uno, para vengarse de la penetración y tal y cual, bla, bla... Allá los que se dejan.

Insisto: no me gusta el discurso feminista. Y que conste: todos esos infelices que golpean, denuestan, viven y dementan a sus mujeres, merecen ser convertidos en merienda para gusanos.

El otro pensamiento que me ha rondado en estos días es que me parece sospechoso el día del orgullo gay. Que quede claro: no soy homofóbico, tengo amigos homosexuales y trabajé durante cinco años en 92.9 escribiendo libretos para Macho y No Mucho. Así que váyanse con sus insultos y sus apostillas a otra parte.

Decía que el día del orgullo gay me parece extraño y la razón es que no veo de qué se sienten orgullosos los que celebran ese día. En esta época declararse homosexual no es equivalente a lanzar un cohete a Júpiter ni a realizar una hazaña gloriosa. Es algo que tiene que ver con las decisiones personales, con que cada persona se descubra a sí misma y ya está. Si ser homosexual representara un logro como el decubrimiento de la penicilina, pues habría que celebrarlo con bombos y platillos, pero como en nuestras sociedades, no es tal, pues ¿qué se celebra: una naturaleza individual, una tendencia, el gusto por los hombres o por las mujeres? No sé. No me satisfacen las respuestas. Hoy en día, realizar un día del orgullo gay es tan absurdo como realizar un día del orgullo heterosexual y más en sociedades donde este tema ha dejado de ser tabú... ¿Por qué no se lanzan un desfile del día del orgullo gay en Irán? ¡Ja ja ja! Esta gente desfila y muestra «su orgullo» sólo donde les dan permiso. ¡Cuánto horror!

Para finalizar, quisiera decirles que gays que merecerían desfilar con orgullo en cualquier época, no tanto porque fueran o no fueran homosexuales, sino porque le dieron lo mejor de su talento a la humanidad, fueron Sócrates, Platón, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel Buonarroti, Isaac Newton, Alexander von Humboldt, Piotr Ilich Tchaikovsky, Franz Schubert, Anais Nin, Frida Kahlo, Tamara de Lempicka, Susan Sontag, Pier Paolo Pasolini...

Todos los demás me parecen unos respetables ciudadanos con ganas de montarse una peluca en la azotea.