domingo, julio 01, 2007

LA POESÍA DEL FÚTBOL
Cada vez que hay un mundial de fútbol, una copa, una recopa o un torneo que implique la posibilidad de que miles de espectadores se interesen en semejante espectáculo a través de la televisión, surge un tipo de publicidad que alimenta la estúpida idea de que en el fútbol hay una suerte de poesía, y así tenemos a unos güevones dándole a una pelota en un supermercado, a otros pateándola de una lancha a otra en el mar, a otros jugando una caimanera en un escenario futurista y ni hablar de aquel esperpento en el que salían Ronaldo, Roberto Carlos, Beckham, Raúl y otros de cuyo nombre no me acuerdo (gracias a Dios), disfrazados de vaqueros, jugando fútbol.

La supuesta poesía del fútbol nos hace creer que este deporte es bello, que "¡ay, mira qué lindo, mira cómo domina el balón ese estúpido en ese atardecer!". ¡Malditos infelices! ¿No tienen nada mejor que hacer?

El fútbol, como casi todas las actividades de este malhadado planeta, es una actividad tomada por la barbarie y la mala educación. Recuerden Uds. la final del Mundial del año pasado. Un idiota le dice algo a otro idiota y este idiota le da un cabezazo al primer idiota. ¿Dónde quedó la poesía ahí? ¿Dónde está la poesía del fútbol en los estadios venezolanos, mamotretos mal rematados, terminados a última hora y, por si fuera poco, repletos de militares? ¿Dónde está la poesía del fútbol a la hora de comprar las entradas para los juegos de la Copa América?

Si quieren poesía del fútbol, hagan una propaganda de Master Card con los militares venezolanos mandando a callar a los fanáticos de la vinotinto o con un argentino tratando de comprarse un perro caliente en uno de nuestros estadios...

Les va a quedar soñada.