martes, julio 24, 2007

EL TURISTA INVISIBLE Andar como turista, verse como turista, encontrarse rodeado de gente ataviada con cámaras, sombreros y pantalones cortos es, aparte de un horror, un peligro para las alforjas. Por eso no hay nada mejor que hacernos pasar por los lugareños de las ciudades que visitamos y sustraernos al enjambre que rodea obras de arte, templos, restaurantes y demás.

La mejor manera de vivir el turismo es la invisibilidad, el camuflaje, el caminar por donde sólo caminan los que saben, los que soportan el peso de la cotidianidad de esos sitios a los que apenas nos asomamos.

Somos de la Tierra, pero sólo somos dueños del pedazo que nos ve pelear por el sustento. El resto es ajeno y sólo podemos visitarlo sin que nos apuñalen a condición de ser humildes.