viernes, mayo 25, 2007

UN PARÉNTESIS
Queridos amigos, hagamos un alto en lo que es normal en este espacio y hablemos por un momento sobre el desastre que ocurrirá el próximo domingo cuando salga del aire la señal de Radio Caracas Televisión.

RCTV nunca ha sido santa de mi devoción. En este momento me parece que está recogiendo la cosecha de ignorancia, estupidez y mediocridad que ha sembrado a lo largo de muchos años. Buena parte de la morralla que hoy apoya la medida de cerrar el canal, creció arrullada con la estulticia que en forma de programas difundieron los canales de televisión venezolanos. ¿Qué quieren ahora: que la gente tenga el criterio y la ecuanimidad que ellos no contribuyeron a formar?

Con todo y que a este servidor Radio Caracas Televisión le ha parecido siempre un difusor de ignorancia, un espacio que tradicionalmente despreció a la gente, ofreciéndole basura conceptual, hace un alto en sus diferencias con este canal, se pone de su lado y rompe lanzas por lo que en este momento representa RCTV: la defensa de la libertad de expresión.

Que el presidente y sus seguidores nos digan que no se trata de un cierre, sino de la no renovación de un permiso para salir al aire es una vergüenza que se añade a la gandola de infamias que algún día tendrán que pagar. Con ese sofisma nos están queriendo decir, palabras más, palabras menos, que el gobierno considera que la libertad de expresión está sujeta a que él la permita, a qué él le conceda a la gente la venia para expresar su pensamiento, y eso, señoras y señores, es inaceptable.

Pero no todo es pérdida para los que nos oponemos a esta medida caprichosa. Cegado en su soberbia y borracho de poder, el gobierno ignora los alcances de este desaguisado. Habrá que tener paciencia y dureza de espíritu para llegar a ver en su momento las consecuencias de tanta arrogancia.

Mientras tanto, ofrezcámosles toda nuestra solidaridad a los trabajadores de RCTV.