jueves, marzo 15, 2007

EL TUBO DE PLÁSTICO
Damas y caballeros, Hace una semana entré en el vórtice de los talleres mecánicos porque descubrí que mi Twingo tenía un bote de gasolina que ponía en peligro nuestra integridad... Ya me imaginaba oyendo a todo volumen un disco de Judas Priest por la Cota Mil y de repente explota el carro con este servidor de Uds. adentro... Lo peor de haber entrado en el fascinante mundo de los talleres no es tanto el mood de los mecánicos (que en mi caso, debo decir que han sido muy amables y diligentes), sino la desgracia de vivir en un país en el que todo lo fácil se ha vuelto difícil y conseguir un repuesto es toda una Odisea con cíclopes, monstruos y demás. Eso sin contar con algo que daría risa si no fuese tan extraño y que les paso a contar enseguida.

Resulta, damas y caballeros, que la pieza que se le rompió a mi Twingo es el "tubo de llenado de gasolina" (el número 2 del siguiente diagrama). Esa pieza del coño tiene forma de corno y es de plástico. ¡De plástico, maldita sea! Cuando tomas con tus manos el tal tubo, te das cuenta de que su textura y su peso son exactamente iguales a los de los animales con los que juega mi pequeño Rodrigo. Es decir: mi Twingo es un carro de juguete, cuidado y si fue construido con el mismo plástico reciclado de los soldaditos, de los vaqueros y de los indios con los que jugué cuando tenía la misma edad que Rodrigo tiene ahorita.
¿Dónde están los carros de antes? ¿Dónde están los Javelins, los Mustangs, los Camaros, los Ltds, los Packards? Los Fords de hoy seguro que están hechos de plástico también...

De esta experiencia sólo me quedan el cansancio y la desazón de saber que nuestro futuro también será de plástico.