lunes, marzo 12, 2007

EL PADRINO VENEZOLANO
¿Qué habría pasado si «El Padrino» fuera una película venezolana?

Si fuera venezolana, la película trataría sobre la vida del propietario de una línea de taxis cuya sede queda en Chacao. El Padrino sería Giancarlo Corleone, el dueño de cuatro Ltds negros que llevaban y traían gente al aeropuerto de Maiquetía a finales de los años setenta.

Esa película habría sido una superproducción en la que el público habría disfrutado de un pique por la carretera Caracas-La Guaira entre un Javelin y un Ltd.

Por supuesto, el Ltd ganaría y el Javelin se iría por un barranco...

El Padrino venezolano comenzaría con la boda de la hija del dueño de la línea de taxis con el hijo del mecánico que arregla los Ltds. Ese matrimonio sería fastuoso, lleno de invitados y de comida. El punto culminante de la fiesta ocurriría cuando a la Quinta Esmeralda entran los cuatro Ltds negros tocando corneta para que comience el vals que bailaría la novia con su padre, el protagonista de la película.

¡Qué maravilla de boda!

El Padrino venezolano contaría el ascenso de una familia trabajadora a la que no le tembló el pulso a la hora de hacer negocios turbios para asegurar su supervivencia en el intrincado mundo de las líneas de taxis.

En un momento dado, los taxistas de la línea «Goajiros de La Silsa» organizaron un atentado contra la vida de Giancarlo Corleone, quien terminó en el Hospital Vargas entre la vida y la muerte.

Mientras el ilustre anciano se recupera, su hijo, Michael Ernesto, asume el control de la línea de taxis y lo primero que hace es citar a los dueños de la línea «Goajiros de La Silsa» en un restaurante para aclarar las cuentas.

No les contaremos más para que uds. Mismos vean cómo continúa este clásico del cine venezolano… El Padrino venezolano, a la venta ya en DVD…