domingo, febrero 11, 2007

LA FELICIDAD La felicidad es un estado mental de plenitud y bienestar al que todos queremos acceder alguna vez. La felicidad, como todos los estados de plenitud y bienestar, es pasajera. Hay gente que no puede acceder de manera natural a esos estados de plenitud y bienestar y por eso necesita la felicidad química.

Hay gente que no lucha, que no se mueve, que se queda aplastada y, por supuesto, jamás accede a esos estados de plenitud y bienestar.

Hay gente que es feliz con una tabla de surf, un short y unas olas de 9 metros.

Hay gente cuya felicidad depende de cuánta plata tenga en el bolsillo.

Hay gente que es feliz ayudando al prójimo (sobre todo si el prójimo es en realidad una prójima).

Hay gente que sólo es feliz cuando pone un pie en el aeropuerto.

Viajar, por cierto, es una actividad que nos saca de nuestra realidad y nos transfiere a un estado en el que todos los objetos son nuevos. De ahí que viajar sea tan enriquecedor y tan placentero.

Hay un tipo de felicidad indescriptible que consiste en llenar el Ipod.

Hay gente que vive para hacer felices a los demás. Por ejemplo: Frank Sinatra, Barry White, David Chase, la Madre Teresa de Calcuta, Jenna Jameson... La gente que vive para hacer felices a los demás está cerca de la santidad.

Hay épocas en las que es obligatorio ser feliz. Por ejemplo durante la navidad.

Hay gente que sólo es feliz sentado a una mesa comiendo pollo con las manos.

La felicidad tiene algo interesante y es que cuando la gente es feliz y se siente relajada, es como es en verdad.

Cuando veas a un tipo riéndose y pasándola bien, obsérvalo con detenimiento porque así es como es ese tipo de verdad.

Cuando veas a un sujeto X riéndose y contando chistes groseros, debes saber que ese sujeto X es así: grosero.

Los estados de felicidad están íntimamente relacionados al tipo de actividad que la gente realiza.

Por ejemplo: la felicidad de un programador de sistemas es “comprarle una nueva tarjeta madre de 3 mil gigas a la computadora”.

La felicidad de un preparador de caballos es que “Roy Orbison ganó la trifecta”.

La felicidad de un periodista es que “dio un tubazo”.

También existe un código perteneciente a cada nacionalidad para expresar los estados felices.

En Venezuela, cuando estamos alegres, hacemos mucha bulla.

En Bolivia, cuando están alegres, pareciera que estuvieran en un velorio.

Los daneses, cuando se alegran, empiezan a bailar imitando pinturas egipcias.

No hay nada más peligroso que la felicidad de un piquero.

Hay una felicidad serena que se vive solo y otra felicidad llena de bulla que se vive con los panas.

Sepan, queridos amigos, que a la felicidad le salen pelos.

Eso tiene que ver con que la felicidad no permanece estable, bella y hermosa para siempre.

Eso se los advertimos a todos aquéllos que se andan enamorando por primera vez y creen que el amor se queda igual que al principio de la relación.

Caracas es una ciudad donde todo conspira para tu felicidad.

Hay colas por todas partes.

Hay taladros rompiendo calles en todos lados.

Hace un calor horrible y de pronto hace un frío por el que terminas resfriado.

Hay buhoneros por doquier.

Hay desastres por todas partes, pero así y todo, la felicidad está esperándonos en la vuelta de cada esquina.