martes, febrero 06, 2007

EL MONSTRUO «...¿Los descubrimientos se producen por casualidad? Nunca por casualidad. Cabral sabía muy bien a dónde iba. Uno siempre quiere descubrir algo y yo al final lo descubrí, después de muchos días. Aquel día, cuando metí el dedo en aquel canal viscoso y ardiente, que más parecía una máquina rudimentaria de trinchar carne, aquel día descubrí algo espantoso. Era la vagina dentada de los antiguos, que siempre pensé que era una ficción literaria o una invención de los apóstoles de la represión sexual, pero que estaba allí, a mi disposición, royendo mi dedo después de haber devorado mi verga. ¡La vagina dentada! ¡Cielos! Mi alma se llenó de horror...».

Rubem Fonseca: El gran arte